El sacrificio del bolardo

ROSA BELMONTE

Los pastafari adoran espaguetis voladores con albóndigas. El yazidismo, a un Satanás con forma de pavo. Los bosquimanos de la película, a una botella de Coca-Cola. No estoy muy de acuerdo con eso de Chesterton de que cuando el hombre deja de creer en Dios empieza a creer en cualquier cosa. Puedes no creer en Dios y, a la vez, no estar chiflado. ¿Pero hacer ofrendas florales a un bolardo? Nadie murió allí, pero los bomberos lo «sacrificaron». Hace dos años, pocos días antes del dizque referéndum del 1-O, la Guardia Civil registró la oficina de Unipost en Tarrasa (un operador postal privado ahora en concurso de acreedores) para confiscar sobres y papeletas. Los bomberos tuvieron que arrancar el bolardo. Los CDR convocaron el jueves una ofrenda floral ante la «pilona». Pilona suena más a imagen de vestir que bolardo. A ver si va a tener razón Chesterton (sólo con estos especímenes). Qué miedo dan algunos. Era el bolardo equivocado.