EL RUIDO DE SEPTIEMBRE

CARMEN MARTÍNEZ

Septiembre es sinónimo de rutina. Menos en esta ocasión. Este mes es cualquier cosa menos rutinario. Tras la sorprendente, dolorosa y finalmente infructuosa sesión de investidura de Pedro Sánchez, la falta de Gobierno en España nos deja a las comunidades autónomas en una situación complicada; con el Ejecutivo central en funciones y los presupuestos generales del Estado prorrogados, los territorios no hemos podido planificar nuevas inversiones ni recibir las transferencias económicas con las que contábamos. Así, las autonomías nos vemos obligadas a adoptar medidas transitorias que den oxígeno a nuestras maltrechas arcas públicas. Son muchos los motivos por los que el déficit de la Comunidad Valenciana está disparado: devolución de ingresos cobrados indebidamente a dependientes por gobiernos del PP, sentencias no asumidas anteriores al 2015, resoluciones de vivienda pendientes de la etapa de Isabel Bonig como consellera, el expolio sistematizado, y como no, la deficiente financiación autonómica.

Y aquí es donde quería llegar, el inicio del curso político ha traído consigo el acose y derribo al Partido Socialista Valenciano por la supuesta falta de soluciones a la financiación. Me sorprenden las estrenadas prisas de quienes exigen soluciones rápidas e instan a endurecer nuestra postura frente al gobierno central, como si no hubieran reconocido ya que la Comunitat está infrafinanciada y que el sistema requiere una solución urgente; como si los últimos presupuestos socialistas no hubieran tenido en cuenta esta situación. Aquellos Presupuestos Generales del Estado sí que eran soluciones rápidas y urgentes para la Comunitat, pero las orgullosas derechas valencianas prefirieron votar en contra. Es lo que tiene primar el interés personal al bien general.

Estos días no puedo evitar acordarme de una historia que me contaron una vez: es fácil reconocer el ruido de una carreta vacía, cuanto más vacía está mayor es el ruido que hace. Últimamente cuando escucho esta algarabía oportunista me acuerdo de esta historia: «cuanto más vacía está la carreta, mayor es el ruido que hace».