Robin Wright

Carmen Velasco
CARMEN VELASCOValencia

Una generación de adultos creció viendo cine sin criterio y sin salir de casa en cintas VHS. Uno de los éxitos del videoclub fue 'La princesa prometida', que fue un fracaso de taquilla pero triunfó en los hogares. Este tipo de lecciones siguen dándose en la industria audiovisual aunque en otros formatos y plataformas. La cinta, protagonizada por Robin Wright ('House of cards'), es divertida, tierna y absurda. Lo escribe la niña de los 80 que también devoró 'Cazafantasmas' y 'Regreso al futuro' porque a los títulos de Akira Kurosawa, a los que es aficionada otra princesa (Leonor), llegué más tarde. La película, que regresa este fin de semana a las salas, es una historia de aventuras. Y de amor, pero en sus infinitas variedades, como el de un abuelo por su nieto. Con ellos empieza y termina el filme. El primero, interpretado por Peter Falk ('Colombo'), reivindica el libro ante el videojuego y la imaginación ante la pantalla. Pese a los 30 años que cumple 'La princesa prometida', este mensaje no ha perdido vigencia.