RIVERA Y ARRIMADAS

Pablo Salazar
PABLO SALAZARValencia

La permanente exposición mediática no deja indemne a ningún representante político, que antes o después mete la pata, como Casado el miércoles. Salvo que uno se aparte voluntariamente de casi todos los focos y opte por un perfil bajo que le favorece, tal es el caso de Abascal. Entre sus ausencias, las referencias de los demás y el CIS de Tezanos le han hecho la campaña. Pero si estás, si aceptas las reglas del juego, te acaban pillando más pronto que tarde. Circula por las redes un vídeo de un mitin de Ciudadanos en el que se ve al líder de la formación naranja, Albert Rivera, coreando el lema de su partido para estas elecciones, «Vamos, Ciudadanos» de forma mecánica, como un autómata, sin el menor entusiasmo, como cuando un teleoperador de una compañía de telefonía te llama para que te cambies, buenas tardes, señor Pablo, le llamo de no sé cuántos... con un tono monocorde, sin altos ni bajos, de una profesionalidad fría y funcional. No sale Rivera bien parado del vídeo, uno más entre tantos, de apenas unos segundos, sin el menor valor ni importancia, pero en una sociedad tan pendiente de la imagen, de los memes que se comparten a través de los grupos de Whatsapp, no es una buena carta de presentación.

También ha circulado por las redes otro vídeo, de Inés Arrimadas en el Parlament de Cataluña. Había iniciado la lectura de algunos pasajes de las 'obras completas' de Quim Torra dedicados a «las bestias taradas con forma humana» (que es su manera de referirse a los españoles) cuando fue amonestada por el sustituto de Torrent en la presidencia de la Cámara para reclamarle que tuviera un comportamiento «de respeto y cortesía» con la Cámara. La reacción de la portavoz de Cs y candidata del partido por Barcelona en las generales es memorable: «¿Perdoneeeeee?», para a continuación, sin inmutarse, sin descomponer el semblante, explicarle a Torrent II que quien no respeta es el que califica de «bestias taradas con forma humana» a los españoles, un supremacista, racista y xenófobo como el actual presidente de la Generalitat catalana. Al contrario que Rivera con su vídeo, Arrimadas gana enteros con el suyo, en el que aparece como una mujer que hace frente, se encara y no se doblega ante el rodillo independentista.

De un vídeo, de una simple anécdota, no pueden extraerse consecuencias de largo alcance. Pero no creo desvelar ningún misterio si afirmo que en caso de que a Ciudadanos no le vaya bien en las urnas el próximo 28 de abril o si finalmente el líder del partido tiene que acabar diciendo diego (pacto con el PSOE de Sánchez) donde dijo digo (no pactaré con el PSOE de Sánchez), la figura de Arrimadas va a emerger con la misma fuerza e idéntico poderío que el que exhibe en el vídeo.