UN RIDÍCULO ESPANTOSO

¿Y el 'Brexit' es abrupto? Todo el mundo está muy asustado, pienso que demasiado. Claro que se producirán problemas por las fronteras y aranceles, pero eso durará poco

UN RIDÍCULO  ESPANTOSO
IGNACIO MARCO-GARDOQUI

Los británicos siempre han hecho las cosas bien. Por eso ahora, que se han puesto a ello, están haciendo un ridículo de nivel espantoso. Primero convocaron un referéndum innecesario que tuvo un resultado imprevisto de consecuencias impredecibles. Decidieron salirse de la Unión Europea sin tener ni idea de lo que significaba salirse de la Unión Europea. Votaron a favor de abandonar el proyecto común los mayores y la gente del campo. En contra, los jóvenes, las clases profesionales y los escoceses. ¡Buen reparto! Después el gobierno negoció con Bruselas un complejo plan para la fase transitoria, antes de alcanzar el acuerdo de relación definitivo. Lo llevó al Parlamento y perdió la votación. La primera de una larga serie que lleva camino de convertirse en récord.

El Parlamento ya ha dicho que no quiere un 'Brexit' duro, ni quiere un 'Brexit' blando, ni quiere cualquier posición intermedia en la escala de Rockwell que mide la dureza de un material. A la vista de los constantes rechazos, a la Premier May se le ha ocurrido algo ahora, que se le hubiese ocurrido a mi nieto Lucas hace meses: va a pactar una solución con la oposición antes de pedirle su voto. Una idea poco original, pero que parece sensata. La premier May y mi nieto Lucas tienen más cosas en común. Ambos se pasan el día diciendo cosas, pero nadie les entiende. Claro que mi nieto Lucas tiene año y medio. May es mayor, lo suyo tiene una peor explicación.

El tiempo apremia porque las elecciones europeas están a la vuelta de la esquina. ¿Participarán los británicos en ellas? ¿Para qué exactamente, para irse al cabo de un mes? ¿Quién se presentará a la farsa, quién votará el esperpento? Es posible que esta historia se arrastre aún un tiempo por los pasillos de Westminster y es probable que May saque un conejo de la chistera a última hora y se arregle (?) el desaguisado. Pero ahora que lo pienso, el que usaba chistera era Churchill. Ella usa un abrigo azul de diseño italiano con un cuello precioso. El abrigo, digo, que estas cosas ahora las carga el diablo. ¿Se puede esconder un conejo en un abrigo azul? No sé, igual sí.

Le recuerdo que estamos hablando de pactar la 'fase transitoria' de la salida del 'club europeo' en el que nunca estuvieron a gusto y que una vez solucionada (?) ésta habrá que negociar el acuerdo definitivo que enmarcará las relaciones permanentes entre Londres y Bruselas. Vistos los antecedentes, pienso esperar sentado. Todo es muy lioso y muy cansado. Si el 'Brexit' era esto y si ahora nadie lo quiere, ¿Por qué no un segundo referéndum? Porque no, a ver si me entiende.

¿Y si la salida es abrupta? Pues todo el mundo está muy asustado. Pienso que demasiado. Claro que se producirán problemas por culpa del reestablecimiento de las fronteras y de la reposición de los aranceles. Pero eso durará poco. Si los Estados Unidos del áspero Trump se van a arreglar con China y van a encontrar una salida aceptable para todos a su guerra comercial, no es lógico pensar que no lo vayan a hacer el continente y las islas. Pero esta vez, la historia será diferente. Esta vez serán las islas las que se queden aisladas del continente por culpa de la tormenta.

Me parece peor el tema del turismo. Una salida abrupta provocará una devaluación apreciable de la libra y eso encarecerá tanto los productos continentales como los viajes de los turistas británicos. La patronal del sector ha estimado que podríamos perder el 15% de los visitantes que ahora nos llegan de las islas. Son muchos, son tres millones de turistas menos. A cambio vamos a conseguir que la Unión Europea considere a Gibraltar, por fin, una colonia. ¿Y? Puesto a elegir, me quedo con los turistas. De la Roca solo me interesa que deje de ser un puerto seguro para los contrabandistas de tabaco y un abrigo opaco para los dineros ocultos. Bueno, también quiero visitar las cuevas donde se refugiaron los últimos representantes de los Neandertales en Europa. Es decir, en el mundo. Lo demás, como decía un sabio que conocí hace años, lo echas al caldo y no da grasa.