RIBÓ NO TIENE SUERTE

El alcalde de Valencia, Joan Ribó, habla durante una reunión organizada por la FAO, en Nueva York./EFE
El alcalde de Valencia, Joan Ribó, habla durante una reunión organizada por la FAO, en Nueva York. / EFE
Pablo Salazar
PABLO SALAZARValencia

La verdad es que Ribó no tiene suerte. Para una vez que este buen señor se decide a cruzar el charco (que eso en él tiene mucho mérito) y viajar hasta Nueva York (que tiene que haber sido digno de verlo por allí) para presentar no sé qué de la capital mundial de la alimentación va y resulta que Valencia consigue salir en todos los medios de comunicación nacionales por una triste noticia relacionada con la gastronomía y la salud, el trágico fallecimiento de una mujer tras comer con su familia en un restaurante con una estrella Michelin. Vamos, lo del circo y los enanos.

Y qué culpa tendrá el pobre hombre de semejante desgracia, pues ninguna, si de todos o casi todos es sabido que lo suyo no es la restauración, como vino a descubrir Ricard Camarena al quedarse compuesto y sin llamada del alcalde tras conquistar su segunda estrella. Ni la gastronomía, ni las fiestas religiosas (al menos las católicas), ni los grandes eventos deportivos, ni los toros (faltaría más, ¡lagarto, lagarto!).

Pero es que, para acabarlo de rematar, ¿cuál ha sido la otra noticia procedente de Valencia (corruptelas de Zaplana y compañía aparte) que también ha conseguido estos días cuota de pantalla fuera del antiguo Reino? En efecto, la protesta de los agricultores por la ruina del sector citrícola, lo que ha incluido imágenes impactantes de los campos repletos del fruto en el suelo porque no ha sido recogido del árbol.

Menuda tarjeta de presentación en la ONU, hola, buenas, soy el alcalde de Valencia (¿o allí también dirá València?), capital mundial de la alimentación, internacionalmente conocida por ser la principal ciudad de una región de tradición citrícola... ¿Cómo dice? Me puedo imaginar los codazos y los cuchicheos de los que le estuvieran oyendo.

Y lo mismo que antes, qué responsabilidad tiene el alcalde nacionalista en una crisis naranjera que se ceba con otras comarcas y que compete al Ministerio de Agricultura en primer lugar y a la conselleria del ramo en segundo. Idéntica respuesta: ninguna. Aunque aquí me viene siempre a la memoria aquella reflexión de un político ya desaparecido que fue concejal, conseller y presidente de la Diputación y que un buen día me comentó: a lo largo de mi carrera me han felicitado a veces por obras que no ha hecho (se refería a la Administración en la que en ese momento tenía un cargo) y me han criticado por el funcionamiento de servicios que no dependen de mí.

Diría que casi me da hasta pena -digo de Ribó- si no fuera por el temor de que, como suele ser habitual en estos casos y como le ocurría con frecuencia a quien le precedió en la Alcaldía, se vuelva Nueva York con unos cuantos inventos del profesor Franz de Copenhague para probarlos en Valencia. Mira que como acaben coincidiendo en lo de las azoteas ajardinadas...