Revolución digital: es el momento

ADOLFO MONTALVO | @ADOMONIngeniero

Estamos ante una gran Revolución Digital, con mayúsculas. Podría haber usado un término más modesto como es el de Transformación o Evolución Digital, pero me quedaría muy corto.

Nos situamos al inicio de una nueva etapa de cambios acelerados por la madurez simultánea de tecnologías digitales que han crecido en estos años. Y muchas tecnologías disruptivas llegan a la vez, enumero algunas:

- La sensorización y conexión masiva de las cosas.

- La capacidad de almacenamiento y de cálculo masivo en las nubes públicas y privadas.

- La democratización del uso de algoritmos de analítica avanzada.

- Las telecomunicaciones ubicuas, con grandes anchos de banda y baja latencia.

- Las aplicaciones cognitivas para tareas concretas como el reconocimiento de imágenes o la comprensión del lenguaje natural.

Y todo esto nos llega en un momento positivo para España. Hemos dejado atrás una crisis que comenzó hace 10 años. Las empresas se han depurado y están razonablemente saneadas y preparadas. Las administraciones públicas afrontan desde ahora nuevas legislaturas con 3 o 4 años por delante sin batallas electorales. Las infraestructuras de comunicaciones físicas y de telecomunicaciones están en mejores condiciones que la media europea. La población tiene un nivel de formación profesional y universitaria envidiable (incluso nos da para exportar talento a otros países, ay).

Si España hubiera estado la mitad de preparada para la Revolución Industrial de lo que ahora estamos ante la Revolución Digital, en la actualidad seríamos una potencia industrial como Alemania.

Y si todo nos pinta tan positivo, ¿qué es lo que nos puede fallar?

Vértigo digital en el Consejo de la empresa

Cada semana hay tal cantidad de noticias de tecnologías y tantos anuncios disruptivos que resulta imposible seguir la pista de los que son verdaderamente relevantes y que puedan producir impacto en empresas concretas y en un plazo de tiempo cercano.

El día a día profesional tiene suficientes tensiones como para que los directivos y administradores de la empresa se esfuercen en la operativa y las decisiones estratégicas basándose únicamente en criterios 'clásicos' del mercado y del entorno conocidos.

La falta de conocimiento tecnológico en los puestos más altos de los comités de dirección y en los consejos de administración de las empresas hace que se desconozca las herramientas digitales, de modo que es difícil que se piense en sus posibilidades de uso ante una situación o se responda a una oportunidad.

Y además, las cifras de I+D en España según el reciente informe de la Fundación COTEC, siguen muy bajas, se sitúan en el 1,2% del PIB. Si bien se ha comenzado a recuperar, la distancia con la media de la UE28 aumenta. Si nos atenemos al origen de la financiación de la I+D, la parte privada está aún peor posicionada, por debajo del 50% por ciento del total frente a cifras del 60% en USA o Alemania.

Administraciones públicas con atrofia tecnológica

A nuestros dirigentes políticos se les llena la boca con el «nuevo modelo productivo», la nueva economía basada en el conocimiento, la necesidad de tener trabajos de mayor valor añadido (y que puedan pagar mejores sueldos)... pero la ignorancia y falta de atención sobre el mundo digital, salvo contadas excepciones, es grande.

Tenemos unas administraciones públicas hipertrofiadas, llenas de juristas y filólogos (perdónenme el atrevimiento) y con una preocupante atrofia en conocimientos empresariales y tecnológicos.

Leo con esperanza noticias sobre la creación de puestos en lo más alto de algunos gobiernos autonómicos y municipales con la responsabilidad de la Innovación, Investigación y/o Avance-Transformación Digital.

En muchas corporaciones municipales y organismos públicos perduran los procedimientos y las actitudes decimonónicas. El diseño de los procesos, aun utilizando ahora herramientas informáticas, reproduce viejos esquemas que no aprovechan la potencia de la tecnología digital.

No nos podemos quedar tan sólo en las anécdotas y los eventos llamativos de proyección pública. Es necesario poner desde el inicio, en el núcleo de la planificación y las decisiones, el aprovechamiento de la tecnología para cualquier ámbito: la administración electrónica, la gestión de la ciudad, la sanidad, las infraestructuras, los servicios públicos, la participación. Y ello requiere personas con conocimiento tecnológico en esos núcleos de decisión. Hasta la fecha han escaseado o han estado directamente ausentes.

Foco en la Revolución Digital

En España, si nos ponemos a ello, somos capaces de hacer grandes cosas. Al igual que hemos logrado ser número uno en trasplantes, en esperanza y calidad de vida, en reducción de muertes por accidentes de tráfico, en el fútbol masculino y femenino y en turismo.

Es necesario un gran pacto de Estado en la educación que introduzca capacitación en el uso de tecnologías digitales en todos los niveles educativos y en todas las áreas, incluidas las humanísticas y jurídicas. Se puede abordar por ejemplo un plan nacional de formación para adultos en aprovechamiento de la inteligencia artificial, como ha hecho Finlandia.

Es preciso que, en el mismo núcleo de los órganos directivos, ejecutivos, legislativos y judiciales pongamos dentro criterio y conocimiento de la tecnología. Y que no se tome una decisión sin tener en cuenta el componente tecnológico digital. Si no lo hacemos dentro de 10 años estaremos en la cola de los países mediocres, habremos perdido el tren de la Revolución Digital que ya está en marcha. Subámonos.