Resucitar el Paseo de la Mostra

Mikel Labastida
MIKEL LABASTIDAValencia

Hace unos días el grupo municipal de Ciudadanos en Valencia enviaba un comunicado a propósito de la próxima edición de la Mostra, el festival de cine resucitado en la ciudad, en el que explicaba sus propuestas para mejorar este certamen. Una de sus principales peticiones era recuperar 'el Paseo de la Mostra', una idea que ya nació obsoleta e infructuosa a principio de los dosmiles, cuando la obsesión de las autoridades locales era 'poner a Valencia en el mapa'. Entonces se buscaba cosmopolitismo a golpe de talonario y se imitaban acciones sin razón de ser en nuestra tierra. Para ello se proyectó un tramo en el paseo marítimo de la Malvarrosa similar al que existe en Los Ángeles y se invitó entre otros a Alain Delon y Omero Antonutti para que estampasen sus manos como si esto fuera Hollywood. El inventó pasó completamente inadvertido para ciudadanos y visitantes, no atrajo a turista alguno y, por supuesto, no contribuyó a mejorar de ninguna manera la cita cinematográfica. Por si todo esto fuera poco no tardaron en estropearse gran parte de las baldosas, que nadie nunca reparó después.

Pese al fracaso e intrascendencia de la experiencia, el partido naranja argumentaba en su solicitud que le parecía interesante «recuperar la iniciativa para reconocer la trayectoria de profesionales del cine, emulando el conocido Paseo de las Estrellas de Hollywood». No ofrecieron ningún tipo de razonamiento ni justificación que hiciese valorar la proposición. Pero tampoco hacía mucha falta. Apuesto a que si ese mismo paseo estuviese en pie hoy en día Ciudadanos habría pedido su cierre inmediato por considerarlo un gasto injustificado o por atentar contra el medio ambiente. El caso es ir a la contra.

Comprendo que la anécdota es menor. Con la de controversias que tiene ahora mismo entre manos Ciudadanos en toda España esta extravagancia de restituir estrellas de la fama al lado del mar pasará completamente inadvertida al que la lea o escuche. Con Manuel Valls echándoles en cara que se han convertido en una formación reaccionaria y con Vox apretando para que les cedan cargos en Madrid a fin de no hacer públicos los pactos que ellos niegan haber firmado lo que menos les puede importar ahora es si una concejal del Ayuntamiento de Valencia anda soñando con trasladar hasta estos lares el espíritu hollywoodiense. Lo comprendo.

A mí, sin embargo, me sirve una vez más para constatar la desidia con la que muchos nuevos políticos se enfrentan a sus tareas. Las pocas ganas que hay de contribuir y mejorar aquello que nos atañe a todos. Y me sorprende, sobre todo, que esta actitud parta de los que han entrado en las instituciones con el fin de regenerar, de hacer planteamientos diferentes, de aportar nuevas ideas... Los hechos, desde luego, no demuestran estas intenciones. Menudo espectáculo están dando. Y no precisamente hollywoodense.