UN REGLAMENTO PARA LOS SOCORRISTAS

Siempre hay algo sobre lo que legislar, un vacío normativo que vienen a llenar los parlamentos autonómicos

Pablo Salazar
PABLO SALAZARValencia

España es un país extraordinario, sobrevive a todo tipo de desafíos. De momento. Porque si se ponen, y se han puesto, es posible, muy posible, que al final desfallezca. Una de las posibles causas de su futura muerte se llama hiperactividad legislativa y procede de que en un país de poco más de 500.000 kilómetros cuadrados y de unos cuarenta y seis millones de habitantes dispongamos no sólo de unas Cortes generales bicamerales -Congreso y Senado- sino de diecisiete parlamentos autonómicos que una vez creados tienen que servir para algo, justificar sus nóminas, llenar sus agendas de comisiones y plenos y, sobre todo, dictar todo tipo de disposiciones normativas.

Esta semana, por ejemplo, se ha anunciado que la Generalitat Valenciana va a regular un sector que sin duda estaba precisando de algún tipo de reglamento, el de los socorristas. Como se lo cuento. Pero no el de los socorristas de playa sino el de los socorristas de piscinas de uso colectivo y parques acuáticos. De su necesidad, de la evidente urgencia de este reglamento, da cuenta un informe elaborado por -tomen aire que va para largo- la dirección general de Espectáculos y Establecimientos Públicos para la Agencia de Seguridad y Respuesta a las Emergencias dentro de la comisión de espectáculos públicos, actividades recreativas, actividades socioculturales y establecimientos públicos. Ya pueden respirar.

Bien, estando así las cosas la pregunta surge por sí sola: açó és precis? Quiero decir, ya sé que lamentablemente hay accidentes en las piscinas, ya sé que hay gente incauta e irresponsable, ya sé que luego hay protestones profesionales que van contra el socorrista, haga lo que haga, que hay situaciones confusas, que hay riesgos, pero... ¿es necesario que cada autonomía elabore un reglamento diferenciado aplicable a los socorristas de su comunidad en lugar de que en una materia que admite pocos matices tengamos una única norma para toda España? ¿Es tan absurdo lo que estoy diciendo o por el contrario lo absurdo es que acabemos con diecisiete reglamentos elaborados por la dirección general de la cosa esa para la agencia aquella en la comisión de no sé cuántos? ¿Qué va a cambiar del reglamento gallego al valenciano, el color del pantalón y la camiseta que deberán llevar los jóvenes encargados de la vigilancia? ¿El tiempo que podrán estar al sol teniendo en cuenta que aquí pega más fuerte que en el Oeste peninsular? ¿La cantidad de agua que podrán beber durante el servicio? ¿Acaso se especificará en una región que podrán ingerir bebidas gaseosas mientras que otras lo prohibirán? ¿Habrá un apartado dedicado a las sombrillas que les protegen del bochorno veraniego? ¿Podría llegarse al caso de que se obligue a que estas sombrillas incorporen los colores de las banderas autonómicas como incuestionable hecho diferencial que venga a justificar diecisiete normas sobre socorristas de piscina?