LES REGALAMOS EL IDIOMA

Si Trump pone aranceles a los productos españoles, una Europa unida debería hacer algo similar con el cine USA. Y no doblar sus películas

RAFA MARÍ

Guerra comercial. Estamos en plena guerra comercial. Si Donald Trump, presidente de Estados Unidos pone aranceles a muchos productos españoles del sector agroalimentario español (el aceite de oliva, el jamón, el vino, el queso...), una Europa unida -vaya ingenuidad acabo de soltar- debería hacer algo similar con el cine estadounidense. Por ejemplo, poner a sus películas unos bonitos aranceles. O bien no regalarles el idioma, como hacemos nosotros.

Versión original. España es uno de los pocos países europeos que dobla las películas extranjeras, lo que las hace más accesibles al gran público. De pasarlas en versión original, el cine USA no tendría entre nosotros el mismo impacto taquillero. En Estados Unidos las películas extranjeras se exhiben en su versión original, aunque no creo que sea una decisión basada en criterios culturales sino más bien proteccionistas. Su sentido es el mismo que los aranceles al aceite de oliva y otros productos. Entre 2009 y 2015, el cine de Hollywood recaudó unos 10.000 millones de dólares anuales.

Falta de respeto. El doblaje es una falta de respeto al trabajo de los actores. Si una ley proteccionista en España prohibiese doblar las películas extranjeras, seguramente se encolerizarían los profesionales del sector y las salas de cine, ya de por sí bastante castigadas por la devastadora competencia de la tele y el cine en casa. Bien, nadie ha dicho que gobernar un país sea tarea fácil.

Las más taquilleras. Hasta el momento, las seis películas más taquilleras este año en España son estadounidenses: 'El rey León', 'Vengadores: Endgame', 'Aladdin', 'Toy Story 4', 'Dumbo' y 'Spider Man; Lejos de casa'. Potentes artefactos audiovisuales que un paladar exigente no puede definir exactamente como 'buen cine'. En el puesto número siete aparece una película española, 'Padre no hay más que uno', dirigida y protagonizada por Santiago Segura. La sensible 'Dolor y gloria', de Almodóvar, aparece en el lugar 17 (datos de la web 'Taquilla Cine España', actualizados el pasado 29 de septiembre). En Estados Unidos, nueve de las diez películas más taquilleras de este año son producciones USA y una, 'Downton Abbey', del Reino Unido (datos del 27-9-2019).

El Oscar. Pese a la evidencia de esta dura realidad comercial, cuando llegan los premios Oscar (eficaz plataforma propagandista de Hollywood), a casi todos los cinéfilos europeos nos da por amplificar las decisiones de estos popularísimos galardones que culturalmente van a menos desde hace ya bastante tiempo.

Centenarios. No creo caer en una contradicción ideológica si tributo ahora un pequeño homenaje al gran actor secundario estadounidense Martin Balsam, cuyo centenario de su nacimiento se cumple dentro de unos días (Nueva York, 1919- Roma, 1996). Balsam es en 'Psicosis' (Hitchcock, 1960) el detective privado Milton Arbogast, víctima en la ficción de la más creativa escena de asesinato de la historia del cine: al terminar de subir por la escalera de la extraña mansión, es exterminado a cuchilladas por la misma anciana -o algo parecido a una anciana- que apuñaló a Marion Crane (Janet Leigh).

Dólares/portaviones. La unión del dólar y los portaviones tiene mucha fuerza. Por eso me siento culturalmente algo abducido al mostrar mi admiración por un intérprete norteamericano cuando sé perfectamente que en España los hay y los ha habido magníficos (Julia Caba Alba, Guadalupe Muñoz Sampedro, Manolo Morán, Antonio Riquelme, Milagros Leal, Amelia de la Torre, el valenciano Ismael Merlo...), actrices y actores formidables que a buen seguro no conocerá casi ningún cinéfilo norteamericano. Odio el sectarismo y los nacionalismos exacerbados.

Infarto de calor. Si digo en una tertulia que encuentro inaguantable a Marlon Brando en la mayoría de sus películas, la gente, muy entregada a los criterios hollywoodienses, me mira con asombro. Y si remato la jugada diciendo que para mí el mejor actor de la historia es José Isbert, entonces llegan a creer que me ha dado un infarto de calor o que soy un provocador.

Carraspeos. Pues no, no lo hago para provocar: las miradas, enfados y carraspeos de José Isbert me emocionan mucho.