Reconozcámoslo: lo hacen por Valencia

FERRAN BELDA

Uno, en su infinita ignorancia, pensaba que todas esas asociaciones patronales de amigos del ferrocarril que reivindicaban el tren de alta velocidad a Madrid o que todavía reclaman la mejora y conclusión del corredor mediterráneo germinarían de un modo u otro en empresas que optarían a la gestión privada de las líneas en cuanto se liberara el mercado ferroviario. Pero me equivoqué. La suya era una vindicación tan pura si no más que la de cualquier 'salvem'. Pues mientras la mayoría de los 'salvem' no ambicionan más que la preservación del biotopo particular de los promotores y a los demás que les den, todo apunta a que tras la demanda de una conexión ferroviaria con Madrid en AVE anidaba una sincera inquietud social. Un sentido afán de colaborar al engrandecimiento de esta tierra. La confirmación, en definitiva, de que los ricos no es que también lloran. Es que, en ocasiones, incluso sienten la necesidad de arrimar el hombro desinteresadamente. A las pruebas me remito. Estamos a dos días de que el país cierre por vacaciones, el plazo para la presentación de plicas expira el 15 de diciembre y sólo una firma valenciana, Air Nostrum, ha mostrado algún interés en participar en el concurso. Y no para competir con Renfe en el trayecto entre Valencia o Alicante y Madrid, cosa que haría tambalear mi tesis, sino para operar en el tramo comprendido entre Madrid, Barcelona y, en menor medida, Montpelier. Cierto es que todavía queda tiempo para que se arranque alguna SA o SL autóctona más. Que no es oro todo lo que reluce en los trenes de alta velocidad con origen y destino en Valencia. Y que las líneas regionales y de cercanías, que son las que mueven millones de personas anualmente, no se abrirán a la competencia hasta finales de la próxima década.

Pero lo que nadie me negará es que, si todo continúa como hasta hoy y Carlos Bertomeu no amplía su presencia en Ilsa, la compañía que está impulsando Acciona para irrumpir en el negocio de la AVE barata, no asistiremos al nacimiento de un nuevo José Campo, el gigante que construyó el primer ferrocarril valenciano, Grao-Xàtiva (1854), inició el Xàtiva-Alcoi y llevó las vías hasta Almansa, por el sur, y hasta Tarragona, por el norte, amén de crear el primer banco de inversión de España y cofundar la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Valencia, entre otras sociedades. Quien más cerca está de emular a Campo, pues también es naviero -la flota del marqués, la mayor de cuantas hubiera poseído otro valenciano hasta entonces, constaba de 25 barcos-, es Vicente Boluda Fos. Pero, de momento, únicamente ha habilitado una ruta para trasladar de Madrid y Castilla y León a los muelles de Villagarcía de Arosa la carga que los buques de la compañía embarcarán después rumbo a Canarias. Y esto, la verdad sea dicha, no constituye una novedad porque la liberación del transporte de mercancías por tren data de 2005.