El pulso del fútbol español

El pulso del fútbol español
lp
DAMIÀ VIDAGANYEJECUTIVO DE MARQUETING DEPORTIVO

Al hilo de la última fricción entre la RFEF y La Liga respecto al fútbol televisado en los lunes y los viernes, conviene esclarecer algunos asuntos para el aficionado general, que anda alejado de estas cuitas, sin utilizar el populismo y buscando el equilibrio. Ambas instituciones mantienen un pulso enconado por las competencias en el fútbol español y, en última instancia, por conseguir mayores ingresos a través de las mismas. La Liga bajo el mandato de Javier Tebas ha despegado internacionalmente, se ha convertido en una competición de primera magnitud mundial cuando, antes de su llegada a la gestión, era un simple lugar físico donde los clubes evidenciaban -todos- su profundo egoísmo y falta de sentido de pertenencia. No existía estrategia ni organización.

Hoy, La Liga ha multiplicado los ingresos de los clubes y les ha dotado de competitividad, dotando de seriedad, además, a la economía del sector, antes un vergonzante foco de deudas, quiebras o concursos, ahora un sector saneado y serio, gracias al control económico impulsado por Tebas, diseñado y ejecutado por el ejecutivo valenciano Javier Gómez. Hoy en día, por ejemplo, hubiera sido atajada la sangría económica que, por ejemplo, sufrió el Valencia en la época de Juan Soler, donde el Club perdió 300 millones de euros en cinco años. En los dos últimos ejercicios, superávit general de 40 equipos profesionales. El único club de España con ciertas pérdidas ha sido el de Mestalla, siempre al límite por su déficit estructural, creado en aquel lustro, incompensable e irresoluble hasta que no finalice el nuevo estadio y resuelva su pesadísima carga financiera, cuestión que Peter Lim, hasta el momento, no ha podido solventar. Por cierto, la bonanza deportiva del Valencia es, sin duda, atribuible en su origen al presidente de La Liga, quien recomendó a Lay Hoon Chan el fichaje de Mateo Alemany en invierno de 2017.

A Tebas, entonces ¿porqué lo matan? se preguntarán. Le pasa factura su impopularidad por los horarios de los partidos, lo crujen los ultras -a los que persigue a fuego- con sus altavoces digitales de las redes sociales y es muy criticado en algunos medios, especialmente por locutores radiofónicos, a los que impuso un canon económico por retransmitir partidos y dejó sin carruseles al fragmentar la jornada. Algunos de estos actores, le critican por cada decisión tomada y, de momento, apoyan al pujante Rubiales en todas las suyas. Llamativo ha sido el aluvión de palos sufridos por intentar llevar un partido Girona-Barça de Liga a Miami y, sin embargo, el aplauso de esos mismos críticos a la exportación y ampliación federativa de la Supercopa a Arabia Saudi, buscando un impulso necesario a un torneo venido a menos. Ambas medidas, en mi opinión, son acertadas y abren al mundo a nuestro fútbol.

El próximo siete de agosto la justicia decidirá si se juega los lunes y los viernes. Apostaría a que se jugará en esos días. De prosperar la demanda de Rubiales, los contratos televisivos suscritos con los operadores internacionales -2.000 millones de euros- entrarían en riesgo. Si ello ocurre, La Liga tendría que pagar un alto peaje a la RFEF, que se allanaría presumiblemente a cambio de una parte del pastel de los derechos. Los clubes de fútbol españoles necesitan a la TV para sobrevivir en la jungla competitiva. Las taquillas han quedado casi en un ingreso marginal. Para que el Valencia pueda jugar la Champions o la Europa League y competir con ciertas garantías, su presupuesto debe rondar los 200 millones de euros. Y casi la mitad provienen de la televisión. O si el Levante quiere capitalizarse para tener un estadio remodelado de alto nivel y su nueva Ciudad Deportiva lista no se puede permitir dejar de obtener los ingresos que, entre otras cosas, conllevan tener que jugar los lunes o viernes. No es justo con el aficionado de a pie, es evidente, pero es que no hay otra solución. Bueno sí, triplicar los abonos y la cuota de la TV a los televidentes. De ahí las declaraciones, lógicas empresarialmente, de Quico Catalán al respecto. Es un fastidio para el abonado cuando se juega en horarios extraños y es comprensible el enfado, pero nadie puede negar que estamos ante una fuerza mayor. En una sociedad de horarios comerciales libres, por otra parte, ¿qué día es el ideal para todos los fans?

La única realidad es que el fútbol español, y lo sabe muy bien incluso Luis Rubiales, no puede ser competitivo en su economía sin un equilibrio entre el aficionado español y el espectador internacional, está necesitado de horarios que así lo permitan y debe abarcar todos los días de la semana que pueda, ofreciendo competición donde otros paran. En Inglaterra hay 18 millones de abonados al fútbol de pago y en España se fluctúa, a duras apenas, sobre los cinco millones. En ambos mercados autóctonos, la liga inglesa supera en más de 1.200 millones en ingresos a la española. Unos 60 millones más por club anuales. ¿Dónde puede igualarse la partida con tiempo y consistencia? En el mercado global, que es imposible de gestionar con la boina enroscada. Sin ingresos por derechos de TV, no hay futuro para nuestros clubes.

En la NBA nadie grita a su comisionado «Silver vete ya» porque sus franquicias jueguen por la mañana en fin de semana, para que sus partidos sean televisados en 'prime time' en Europa. Los Lakers juegan lunes, martes y miércoles. Si quieren a Lebron y Davis, es lo que hay. Hay basket el día de Navidad y no se muere ningún jugador. Cuando una Liga deviene global, el pensamiento no puede reducirse a lo local, hay que abrir la mente y tomar decisiones. Manteniendo el paralelismo del basket, o se mantiene la clara apuesta por una Liga de exposición internacional, o la diferencia entre la Premier y la Liga acabará siendo la que existe entre la rutilante NBA y la cada vez más insustancial liga ACB, que llena los pabellones pero ha quedado relegada y lastrada en los últimos años por su falta de estrategia audiovisual, traducida en sufrimiento por los nulos ingresos para los clubes -excepto Valencia Basket, Juan Roig mediante- que languidecen buscando un Tebas que le dé impulso a la competición.