Puig resucita

Manu Ríos
MANU RÍOS

Algo está cambiando en el Palau de la Generalitat. Más allá de los trajines y malos humores cruzados en los equipos presidenciales, todo apunta a puñetazo en la mesa por parte del Molt Honorable. Puig, que goza de renovadas energías desde hace unos meses, parece haberse levantado como la Cenicienta tras un largo letargo donde ha dejado hacer hasta que ha despertado, como en el cuento, de la maldición de una bruja. Y lo ha hecho en el momento preciso, cuando se juega el todo por el todo y el agua ya le llega al cuello.

Como buen fajador y político experimentado, ha preferido la paz institucional a la contienda. Hasta ahora. En su contra queda que en estos años de perfil bajo los ciudadanos hemos pagado el pato de muchos paripés y a su favor, que cuando muchos lo creían out por fin ha despertado del sueño. Hoy, a cuarenta días de la jugada, reparte estopa a diestra y siniestra dejando claro que quien manda es él. Se lo ha aclarado a su socia y por si había dudas, también a la líder de la oposición.

A una la dejó sentada junto a sus consellers en la mesa del plé del Consell al desequilibrar el empate con su único voto de gracia y convocando a unas elecciones anticipadas que solo él quería, y a la otra, la líder del principal partido de la oposición, negándole un debate 'vis a vis' que la sitúa en un nivel inferior, que no la hace merecedora de la contienda.

El hoy por hoy President ha dicho que no está dispuesto a hacerle la campaña a los populares, ni a nadie. Y no le falta razón. En un 'face to face' tiene más que perder que ganar. Y en 2015 ya perdió bastante, cosechando los peores resultados del PSPV de su historia. Hace bien en parapetarse y dejar en su Sancho Panza de cabecera los asuntos más embarrados. Y de paso ha mandado un mensaje a su segundo y tercer escalón. Cuidado con moverse en la foto. 'Touché'. Los tiene a todos en posición de firme y mande órdenes. Ya me lo avanzó la recordada Carmen Alborch en su día: es más listo de lo que parece.

A cuatro días en que volvamos a someternos al ritual purificador del fuego, bien estará que lancemos a las llamas más de un asuntillo feo en lo político: La vergonzante manipulación informática que en Cs hacen de sus primarias para que siempre gane el aparato del partido y que les ha salido rana, la mala selección de candidatos de Podemos, asesina incluida, la búsqueda ansiosa de independientes por encima de los derechos de los militantes o la ausencia de listas abiertas que permiten la presencia de trásfugas en las instituciones.

Por cierto, se termina de cumplir que hace treinta años que un ingeniero británico propuso un «vago pero ilusionante espacio, libre y abierto, para que toda la humanidad pudiera compartir ideas y conocimientos», llamado hoy Internet. Y una de dos, o cambiamos nuestra ley electoral o cerramos las cuentas de tanto político. Cada día del año estando de campaña resulta agotador.