«Y YA NO PUEDO MÁS»

Nos deja una gran voz y una personalidad singular e inclasificable. «Me han llamado de todo», afirmó Camilo Sesto cuando le entrevisté en 2004

«Y YA NO PUEDO MÁS»
RAFA MARÍ

Sencillo y accesible. Entrevisté a Camilo Sesto en 2004 para la 'contra' de LAS PROVINCIAS, con motivo de la presentación en Valencia del álbum 'Camilo Sesto nº 1', dos discos que reúnen 38 de sus más populares canciones y un DVD con varias actuaciones suyas en la tele. Camilo Sesto, una de las grandes voces del pop español, me citó en el hotel Rey Don Jaime, donde se hospedaba. Estuvo muy simpático, sencillo y accesible, algo sorprendente dada la singular e inclasificable personalidad del cantante alcoyano.

Sensatez. Durante la entrevista, le buscaba yo la vuelta a Camilo Sesto, provocándole un poco. Él me respondía con una sensatez y sentido del humor que me descolocaban. A menudo nos acercamos a los famosos con una serie de prejuicios que la realidad directa desmonta enseguida, dejándonos en evidencia, La de sorpresas que me he llevado en ese terreno. Para bien y para mal.

Izquierdoso, facha. «¿Se enfada si le llaman un clásico del pop?». Fue una de mis primeras preguntas. «Yo no me enfado nunca», me dijo. «También le llaman extraterrestre, y eso es algo ofensivo», argumenté. No sé si los periodistas tenemos derecho a ser impertinentes. Seguramente es una licencia que nos otorga el oficio. Camilo Sesto sonrió con gran estilo. «A mí me han llamado de todo. Izquierdoso, facha...». «¿Izquierdoso por qué?» «Por dedicarle una canción a Melina Mercouri. ¡Qué mujer! Teníamos amigos comunes. Aunque era mucho mayor que yo, no me pongas más años de los que tengo».

Salgo a exprimirme. «¿Y facha por qué?», seguí preguntando. «Porque dicen que fui al Pardo a cantarle a Franco. Es mentira. Entonces yo era un niño». Dejé el tercer grado y le hice una pregunta sencilla. Suelen ser las que más juego dan: «¿Cómo es Camilo Sesto?». «Auténtico. No salgo a cumplir. Salgo a exprimirme». Es brillante eso de 'salgo a exprimirme'. Me lo apunté.

Generosidad ajena. La entrevista tuvo un precioso desenlace: el cantante me regaló un ejemplar del recopilatorio 'Camilo Sesto nº 1'. Siempre acepto la generosidad ajena, provenga de amigos o de extraños. En ocasiones, con cierta timidez. En este caso, con entusiasmo. Hay canciones de Camilo que me dan mucha vida.

En la guantera. Esa misma noche tomé la sabia decisión de guardar el disco doble en la guantera de mi todoterreno. Allí está todavía. En los últimos años he viajado varias veces a Almería y Alicante con mi hermana. En esos viajes ponemos las canciones de Camilo Sesto (también las de Manzanita). Una de ellas la coreamos con alegría infantil mientras dejamos atrás Gandia, Oliva, Ondara, Altea... Su letra es triste y al tiempo muy vital: «Siempre me voy a enamorar de quien de mí no se enamora». Mi hermana y yo nos miramos y decimos al unísono: «¡Eso nos ha pasado a todos!».

'¡Y ya no puedo más! Sigue cantando Camilo Sesto desde el radiocasete: 'Y es por eso que mi alma llora...'. Aquí nos preparamos para lo que va a venir, una vigorosa proclama que casi se ha convertido en un himno existencial: 'Siempre se repite esa misma historia... ¡y ya no puedo más, ya no puedo más!'.

Queja. Lo de 'ya no puedo más' no es necesario que se refiera al ámbito amoroso. Algunos expresamos con esa queja el hartazgo que nos produce la cruda política actual, la gente que nos da sablazos (y luego nunca devuelve el dinero), los intelectuales con un ego insatisfecho, los diversos achaques de la edad, los atascos del tráfico, lo muy caros que son los restaurantes de élite...

Sexto. Al conocer la noticia de la muerte de Camilo Sesto puse la tele para ver si ya estaban dando la noticia. Tardaron en hacerlo. La televisión ha perdido últimamente muchos reflejos, sobre todo en comparación con la inmediatez de las redes sociales o la ágil edición digital de los periódicos. Al cabo de un buen rato dieron por fin una escueta información en el telexto de La 2. El titular era: «Muere Camilo Sexto». ¡Sexto, con x!

La misma historia. En La 2 de RTVE tardaron horas en corregir esa horrible errata. Es posible que quien teclease la noticia no supiera muy bien quien era Camilo Sesto. Tempus fugit. Siempre se remite la misma historia ¡Y ya no puedo más, ya no puedo más!