LA LEY Y EL PUEBLO CON LOS TOROS

PEDRO TOLEDANO

De una parte, la ley, y de otra, la gran afluencia de aficionados a los festejos programados el pasado fin de semana en las plazas de Palma de Mallorca y Fuengirola, dos cosos que por distintos motivos han estado cerrados las últimas temporadas, proyectaban un mensaje nítido de que la Tauromaquia es un espectáculo legal que además cuenta con gran apoyo popular. En el Coliseo Balear, que forma parte del patrimonio histórico de la ciudad, las cuadrillas de Morante, El Juli, Manzanares y El Fandi, lograron que se llenaran sus más de diez mil localidades. En Fuengirola, con Cayetano, Emilio de Justo y Pablo Aguado acartelados, más de lo mismo. Y por si había dudas, la reaparición de Ponce en el Puerto de Santa María, otro lleno histórico.

Así pues, la defensa de la Tauromaquia que está llevando a cabo la Fundación del Toro de Lidia, cada día está dejando más al descubierto la sinrazón en la que están instalados los políticos de nuevo cuño. El último éxito ha sido la condena que el juzgado número uno de lo Contencioso Administrativo de Palma de Mallorca, le ha impuesto al ayuntamiento de Benissalem tras declararse «localidad antitaurina», decisión que fue recurrido por la FTL en 2016, según recoge Aplausos.es. El ayuntamiento de Benissalem, amplía dicha publicación, dictó un acuerdo en el que se declaraba «antitaurino y contrario a las corridas de toros» y se comprometía a solicitar una nueva Ley de Protección Animal que «prohibiese cualquier espectáculo con toros». La sentencia le obliga ahora a hacerse cargo de las costas del procedimiento. Aviso a navegantes.

Esta nueva victoria judicial de la Fundación del Toro de Lidia, frente a los ayuntamientos declarados contrarios a las corridas de toros, -atrás quedan otras sentencias del mismo rango como la de Pontevedra (2016), Palma de Mallorca (2017), Villena (2018), Orihuela (2018), o Alicante (2017)-, es un claro ejemplo de que los que están fuera de la ley son quienes quieren imponer el pensamiento único, los que cercenan las libertades de los demás. En síntesis, los que no reparan en emplear la violencia para lograr sus objetivos.