Valencia, desgraciadamente no ha querido o sabido conservar todos los edificios que por su singularidad e historia ha merecido. Para que un inmueble sea digno de protección, no es necesario que sea suntuoso, magno, ni cuente con una fachada emblemática. A mi juicio, el antiguo Cine Metropol sí merece preservación, pues aunque no es suntuoso, ni magno en espacio, ni su actual estado se asemeje al lujo, su historia y fachada sí que reúnen suficientes motivos para ser protegido y por tanto para no ser derribado. No voy a entrar en los avatares históricos ni personajes que por allí han desfilado, valores que justificarían legalmente su protección al amparo de la Disposición adicional quinta de la vigente Ley de Patrimonio Valenciano, todo ello sin entrar en la memoria colectiva de generaciones de valencianos. El Metropol es uno, por no decir el último, de los cines construidos en Valencia antes de la Guerra Civil y su original, singular, elegante y todavía moderno rótulo, junto con los célebres de 'Refugio', son de los pocos que quedan informando de aquella Valencia de los años 30 a la vanguardia de la modernidad. A veces, cuando no se enmienda un error a tiempo, este se reproduce con mayor intensidad y sinceramente pienso que precisamente esto es lo que ha pasado con la incomprensible falta de protección del antiguo Metropol y su inconcebible informe posterior del arquitecto Alonso de Armiño (también autor de informes de otros muchos discutibles derribos en la ciudad), justificando su derribo. También resulta cuanto menos chocante, que el Sindic de Greuges haya recomendado tanto al Ayuntamiento de Valencia como a la Generalitat Valenciana, que declare el edificio del antiguo Cine Metropol como Bien de Relevancia Local, habiéndose tomado tristemente las autoridades valencianas la recomendación del Sindic como un brindis al sol. Finalmente, tampoco hay que elevar a categórica la opinión del arquitecto Julián Esteban Chapapría, pues para gustos colores y para opiniones, otra diametralmente opuesta, como es la del doctor arquitecto y catedrático de Proyectos Arquitectónicos Miguel del Rey Aynat, que defiende a ultranza la conservación de este controvertido edificio, que sin lugar a dudas configura y dota de personalidad y originalidad a la ciudad, no solo por sus colores y audacia en el diseño arquitectónico, sino por los acontecimientos históricos en él vividos. Para acabar, manifestar que estoy plenamente convencido de que Valencia y los valencianos, no podemos ni debemos perder un solo edificio más de Goerlich, o de cualquier otro arquitecto, que suponga desconfigurar la ciudad de su rico patrimonio, sustituyendo este por algo más impersonal y vulgar, como desgraciadamente suele suceder. Por poner algunos ejemplos, solo en época del alcalde Rincón de Arellano, la ciudad perdió el Mercado de Flores y la plataforma elevada de la actual Plaza del Ayuntamiento, varios chalets (los llamados 'chalets de los periodistas'), el edificio del Banco Hispano Americano, los edificios Payá y Oroval, el palacio barroco de la calle Recaredo, la Casa Ylario de la Alameda, el Palacio de Mustieles, el Palacio de Ripalda, el edificio de la Feria de Muestras, el Trianon Palace, el Frontón Valenciano, el campo de deportes universitario en el Paseo al Mar... por citar solo los más relevantes. El legado a la ciudad de los arquitectos García Cardona, Arnau, Cortina, Goerlich, Ribes, Mora, Viedma y tantos otros fue ignorado y eliminado. Pero ha llegado el momento de decir basta. Y el Metropol será el emblema de ese momento.

Salvem el Metropol.