Problemas de agenda

BORJA RODRÍGUEZ

Toni regenta un restaurante italiano que abrió sus puertas hace algunos meses en la ciudad de Valencia, después de tomar la decisión de afrontar el riesgo que supone una aventura de estas características. No quiero dar muchas pistas porque es fácilmente localizable y, por el esfuerzo que supone mantenerse a flote con la información que me ha facilitado, sentiría que lo ningunearan desde la administración más de lo que lo hacen. El valiente Toni los tuvo bien puestos para abrir el restaurante, precioso por cierto, en una plaza del centro de Valencia que es un auténtico lupanar dominado por pobres prostitutas, visitado por ilusos octogenarios. En mitad de semejante cuadro, Toni solicitó al Ayuntamiento de Valencia el permiso para instalar una terraza y adecentar semejante emplazamiento. El silencio administrativo sigue en vigor: no hay licencia. En consecuencia no hay más puestos de trabajo, es imposible recaudar más impuestos en beneficio de las arcas municipales y desaparece una oportunidad para dignificar mínimamente la plaza. El caso de Toni no es único. En otro tipo de licencias como obras de pisos, fincas o rehabilitaciones, la situación también está congelada por la inacción del Ayuntamiento. Incapaz de gestionar y solventar los problemas cotidianos del ciudadano tal y como se demuestra con el ya famoso 'caso patinete'.

Lime es la empresa de alquiler de patinetes eléctricos que pretende instalarse en Valencia entre otras cosas gracias al limbo legal existente. Y como en esta vida siempre hay uno que es más listo que tú, a Grezzi le ha salido el suyo propio llamado Lime, que curiosamente es propiedad de Uber y Google, ahí es nada. ¿Qué suponen 100 patinetes confiscados por el Ayuntamiento de Valencia a esta empresa? ¿300 patinetes? ¿1.000 patinetes? Cosquillas. Y la respuesta del concejal Grezzi es que por problemas de agenda no se ha podido reunir para gestionar la forma de implantación de este nuevo y aparentemente exitoso sistema de transporte. La agenda del teniente alcalde de la ciudad de París, Christophe Najdovski, ha conseguido hueco para considerar regular estos aparatos que pueden alcanzar los 40 km/h, bien otorgando una especie licencia para poder llevarlos, bien limitando su velocidad a 6 km/h sobre las aceras, siempre y cuando haya una aceptación por la población que no utiliza el patinete para moverse, en este caso la mayoría. Es necesario y urgente agilizar todos los trámites en la gestión municipal. El caos impera a sus anchas, nadie se hace responsable y, mientras, Toni pierde dinero, su negocio como tantos otros no genera empleo y las arcas no recaudan dinerito. ¿Qué hace tanta gente dentro del Ayuntamiento que dice que trabaja? Y ya puestos, ¿podré excusar mi pago de impuestos por problemas de agenda?

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos