PREOCUPACIONES

Ramón Palomar
RAMÓN PALOMAR

Según la estudiosa fundación de un célebre banco, lo del cambio climático preocupa una barbaridad a la mayoría de nuestros compatriotas. Al descubrir el dato, primero me dije eso de: «Ah, ese magnífico lado Quijote que nos acompaña siempre a los españoles...». Pero dos minutos más tarde, como soy un buen español y un verdadero patriota, cambié de plano mi opinión y murmuré: «Ah, cómo somos los españoles, siempre tan papanatas que nos apuntamos a la última moda cuando nos bombardean con algún asunto...». De momento lo mantengo, aunque tampoco prometo nada. Y es que recordé las respuestas de ciertas celebridades de medio pelo, flor de una semana, cuando les preguntaban por su personaje histórico favorito. Si en ese momento la película de éxito era 'Gandhi', daban el nombre del líder hindú. Si quien causaba furor era Mandela, ofrecían ese personaje al reportero. Por supuesto jamás se les ocurría nombrar a un Hernán Cortés, un Elcano, un Blas de Lezo. Nos limitamos a deslizar el pensamiento que en ese preciso trance inunda las pantallas grandes y pequeñas porque al personal le encanta surfear en lo alto de la cresta de la ola sin esforzar las meninges no sea que exploten. Uno, inmerso en su isla absurda, sospechaba que las preocupaciones de la buena gente giraban en torno al fin de mes, en lo de conseguir más pasta para consumir caprichos de mayor enjundia, en seducir a la persona que nos trastorna desde la distancia, en pillar un coche que eclipse el de nuestro cuñado triunfador, en fin. Lo del cambio climático como fuente de noble preocupación me ha dejado pasmado. Claro que, puestos a contestar en plan reconcentrado, es mejor confesar lo del cambio que padecer un arranque de vulgar sinceridad y explicar que nos preocupa perder esos kilos acumulados en el despreciable michelín.