Políticos analógicos

BORJA RODRÍGUEZ

Este viernes día 12 de abril comienza oficialmente la campaña electoral y personalmente estoy agotado de ver a unos y otros como si las elecciones fueran a celebrarse mañana, con encuestas para todos los gustos sin aparentemente coincidencias entre ellas. Estos comicios se presentan como los más inciertos a ojos de cualquier experto y sin embargo me da la impresión de que ningún partido político va a dar con la clave para que se incline la balanza. Es un hecho objetivo que las estrategias que utilizan los partidos políticos son las mismas que vienen explotando hace años. Pero, ¿de qué sirve traer al ministro Ábalos a un desayuno o al expresidente Aznar a Valencia? ¿Qué beneficio saca un candidato fotografiándose en la fábrica de Porcelanosa o en la empresa de turno? Mis colegas y yo, que nos consideramos 'yonkis' de la información, podemos justificar de una manera u otra estas prácticas electoralistas dentro de un contexto profesional, hasta el punto de que nos llegue a interesar. Pero, ¿sirve de algo de cara al votante de la calle? Para nada. A la señora Paquita o al señor Manolo le importa un pimiento las visitas de Ábalos o Aznar, es que ni siquiera se han enterado de que han venido ni falta que les hace.

Los tiempos han cambiado y la clase política no ha asumido que estamos en la era digital. Siguen en el sueño de hacerse querer en la calle una vez cada cuatro años y de verdad que no les queda natural. Siento mucho que las fotos del interés por la vida cotidiana del ciudadano y las buenas intenciones de los candidatos (que ellos mismos publican en sus redes sociales), no las mantengan a lo largo de toda su legislatura. Realmente lo que se espera de un político es que gestione bien y ya que se tira al barro de las redes sociales, que vaya hasta el final con todas las consecuencias los cuatro años de mandato. Estamos en la nueva era digital gobernados por políticos analógicos que por su incompetencia son incapaces de legislar todo lo referente a la revolución digital como Uber, Air bnb, Cabify y un sinfín de nuevos modelos de negocio.

Los estudios dicen que hay un alto porcentaje de ciudadanos que no han decidido su voto y todo hace indicar que lo harán en el último momento y no será gracias a las visitas de Ábalos, Aznar, Sánchez, Rivera o por las fotos de los candidatos en las fiestas de la Magdalena de Castellón, ni por ver a Casado aporreando un bajo (instrumento) en el programa de El Hormiguero. Echo de menos una campaña original, lejos del absurdo que hemos y seguimos viendo. Echo de menos una campaña estratégica que comunique con naturalidad y que transmita un mínimo de credibilidad, lejos de las fantásticas fotos de postureo, lejos de las fotos de políticos felices, guapos y estupendos. Porque la vida real no es eso.