POBRE EUROPA (I)

La 'Operación Aquarius' se podría haber resuelto con aviones militares; pero esa imagen no gusta, no es la «correcta»

Francisco Pérez Puche
FRANCISCO PÉREZ PUCHE

A dos o tres horas de navegación del punto donde empezó toda la aventura-espectáculo del 'Aquarius' hay un estupendo puerto, Catania. Al lado, un aeropuerto internacional, el de Catania-Fontanarosa, sirve tanto para operaciones civiles como militares: las del Ejército del Aire de Italia y las de la OTAN. Porque en Sigonella, a cuatro pasos, la OTAN tiene una potentísima base capaz de controlar buena parte del Mediterráneo. Desde allí, seguro, se escuchaban hasta los jadeos del desventurado Gadafi en sus noches más locas de dictador de Libia. En Sigonella, desde 2014, la OTAN tiene instalado el SATCOM, el centro de las operaciones con drones que, cuando menos se lo esperan, castigan a los dirigentes de las partidas yihadistas de Oriente Medio.

¿Hubiera costado mucho mandar unos aviones Hércules, del Ejército del Aire español, para traer a los refugiados? Dos aviones hubieran resuelto el problema. Lo que ocurre es que esa mañana del domingo 10 de junio, Corpus, el rey Felipe estaba más solo que la una en San Javier, celebrando junto a 300.000 personas el festival aéreo del 75º aniversario de la Academia del Aire... y sin que la nueva ministra de Defensa, Margarita Robles, tuviera ganas de desplazarse hasta el Mar Menor, en lo que podía haber sido su primer acto oficial.

Aviones. Aviones militares. !Hummm...! La «Operación Aquarius», tan perfecta como generosa, fue concebida, quizá por la mente preclara de Iván Redondo, en un escenario de mar. Se buscaba la imagen icónica de la solidaridad que gracias a Salvamento Marítimo está consagrada como la de unas personas que bajan mareadas de una lancha de rescate, desde luegp no militar, envueltas en una manta y dando gracias al cielo. Un refugiado que baja de un avión --pongamos el Airbús del presidente del Gobierno-- no da la estampa clásica. Y si baja de un avión pintado de camuflaje... mal rollo; aunque le expliques cien veces a la gente que ese avión fue fabricado en Sevilla y tiene tecnología española, --!buf!-- no gusta a una parte de los españoles, no gusta a las izquierdas: es un avión militar.

¿Han reparado en que la «Operación Aquarius» ha traído un finísimo cambio semántico? Los que llegan ya no eran emigrantes (gente que busca quedarse) sino migrantes (gente que se mueve). La base espía de la OTAN estuvo a punto de ser instalada en Zaragoza. Las decisiones políticas se tomaron hacia 2009 y el gobierno de Zapatero no puso todo el énfasis necesario. El «concurso», porque lo fue en realidad, fue ganado por el gobierno italiano de Berlusconi, que lo celebró por todo lo alto. Seguramente por eso, los radicales italianos tienen frita a la base de la OTAN en Sigonella. Las acampadas y manifestaciones son frecuentes. Las movidas se hacen a la vista del magnífico Hospital Naval que tiene la OTAN allí, preparado para lo que le puede pasar a cualquier marino militar en el Mediterráneo entero... y se supone que a los refugiados que tuvieran complicaciones graves.

Fotos

Vídeos