¿UN PLAN DE FUTURO?

ISABEL FERRANDO

El próximo lunes a las 14 horas se elevará al pleno del Ayuntamiento de Dénia la última versión del Plan General Estructural que ha redactado el técnico contratado ad hoc. ¿Saldrá adelante? Posiblemente sí, dado que el equipo de gobierno, salvo sorpresa, votará con su mayoría absoluta y santas pascuas, que también se van acercando.

Hay muchas dudas en torno a este plan, sobre todo porque no ha sido expuesto al público tras las modificaciones que se le han hecho y que, según lo que ha ido apareciendo en prensa, sí parecen sustanciales, como la recalificación de 200.000 metros cuadrados en Madrigueres.

Sinceramente desconozco qué idea llevan sobre el futuro de Dénia quienes tienen la obligación democrática de conducirnos hacia él. Más allá de lo que se puede construir y lo que no, un Plan General debería determinar, a través de sus modelos urbanos e infraestructuras, el modelo económico de una ciudad. Desligar ambas cosas es en mi opinión absurdo y contraproducente.

Por ejemplo: decidamos que Dénia debe impulsar la agricultura. El Plan General debería prever en ese caso un sector que permitiera el establecimiento de almacenes, industrias o naves dedicadas a potenciar y/o comercializar lo que proviene del campo. No lo hay, o al menos no lo había en la última versión que se expuso al público.

Decidamos que, además, Dénia debería seguir también la vía del sector terciario. Hagamos pues, en este caso, sectores en los que construir hoteles o establecimientos similares.

O digamos que Dénia debería apostar por un futuro basado en las nuevas tecnologías: mejoremos entonces nuestro parque industrial y nuestras conexiones.

Sea cual sea el futuro que queremos para nuestra ciudad, ese futuro debe consolidarse en un documento tan fundamental como el Plan General, y no sé si el que se presenta al pleno del lunes va a hacer esto. Ni tampoco si sobrevivirá a los tribunales.