Yo me pido Zamora

La última ocurrencia oficial ante la España vacía consiste en repoblarla con funcionarios

Vicente Lladró
VICENTE LLADRÓValencia

En tiempos de la Transición, cuando los compañeros mayores especulaban en la redacción del periódico sobre cómo sería la nueva España democrática, de qué forma se organizarían las distintas instancias de gobierno, y este mozalbete asistía alelado a sus conjeturas, aún se quedaba más sorprendido cuando alguien, bien Paco Pérez Puche, o Salvador Barber, o José Miguel García, soltaba por ejemplo este tipo de bromas: «Pues yo me pido la delegación de Sindicatos de Soria, que allí no habrá huelgas». Y cuando se le hacía ver que ya no habría delegaciones del sindicato vertical, volvía con otra alternativa: «En ese caso, el Gobierno Civil de Teruel, que allí tengo amigos», y otro apostillaba: «Pues yo el de Lugo, por el pulpo». Si me preguntaban, por seguir el juego, prefería decir: «Yo, casi que Zamora; me gusta y queda más apartada; habrá menos competencia».

Han vuelto a la memoria aquellas historietas a raíz de que el presidente del Gobierno en funciones haya propuesto repartir por todo el país instituciones y organismos de la Administración central, como medio de combatir la despoblación que aqueja a la llamada 'España vacía'. De manera que, por lo que pueda venir, me adelanto y, como entonces, me pido Zamora. Para lo que sea menester.

No hay que echar en saco roto la ocurrencia de Pedro Sánchez, por más que a muchos les parezca exagerado o les suene a serpiente de verano. En realidad es todo lo que queda después de tanto darle vueltas y más vueltas a la cuestión. Porque no hay instancia social, económica, política, universitaria, rural, urbanita o mediopensionista que no se haya ocupado del asunto, esté en ello o tenga previsto incidir en el debate, para acabar en parecidos lugares, tan comunes, y de ahí pasar a centrarse en lo mismo de antes y después.

Unos dan por segurísimo que todo se arreglaría con poner conexiones rapidísimas de internet hasta el último rincón de España. Que sería conocer que uno se enchufa donde sea para que se empezaran a poblar de nuevo los pueblos que quedaron vacíos. ¿Para hacer qué? De momento para comunicarse por internet, después para probar suerte con el comercio on line. Emergería un mundo nuevo en el que unos venderían a otros, y al revés, y así todos ocupados. Se empeñan en fijarse en el comercio, no tanto en la industria, y a lo sumo algo en la agricultura. Pero la realidad se encarga de demostrar a continuación por qué abandonaron quienes se fueron y sólo vuelven por las fiestas del patrón. No hay cultivos milagrosos, no hay agua para regar, no llueve cuando toca, el cereal da para poco, si se piensa en la industria se acaba preguntando: «¿Qué industria?», como el alcalde de 'Bienvenido Mr. Marshall', y el comercio on line no da para tantos.

Así que puede ser buena salida la de descentralizar a tope España, sembrarla de organismos públicos, llenarla de funcionarios, y de servicios para quienes tengan que ir de unos sitios a otros para sus gestiones. Por si sale, yo me pido Zamora. Capital y provincia.