El peso del crimen

No tiene por qué ser una condena para el futuro, pero la condición es que se diga la verdad al electorado, por dura que ésta sea

VICENTE GARRIDO

La candidata a la alcaldía de Podemos, Pilar Baeza, una vez que se supo que fue condenada en calidad de coautora por el asesinato de Manuel González hace 34 años, reconoció que los hechos son ciertos, pero que la víctima la había violado días atrás. Según reconocía la sentencia, Pilar aprovechó la circunstancia de que sus padres tenían una armería en Leganés para dejar la escopeta con el que se cometió el crimen a su por aquél entonces novio, Manuel García, quien con la ayuda de un amigo suyo mataron al supuesto violador. En el juicio los autores materiales del homicidio dijeron que se lo encontraron en Leganés y que le invitaron a ir a Madrid para pasar la noche bebiendo. Al regreso lo llevaron al campo, le dispararon cuatro veces y lo arrojaron a un pozo.

Pilar ha explicado que está siendo víctima de un chantaje, de que la avisaron de que se retirara como candidata para las próximas elecciones municipales o que su pasado saldría a la luz. Declaró que después de cumplir siete años de cárcel se marchó a Ávila con la pretensión de empezar una nueva vida. Por el contrario, tanto su exnovio como su amigo cumplieron 16 años entre rejas. Pilar está indignada. Comprende que se equivocó, pero había sido agredida y en aquellos años no pensaba con claridad. Que ya ha pagado su deuda, y que ahora tiene todo el derecho a presentarse a un puesto político porque está muy comprometida con el pueblo abulense, el cual nada sabía de su pasado, pero que le ha dado un lugar al que sentirse profundamente vinculada.

Sin embargo, el domingo pasado Manuel García declaró que los hechos descritos en la sentencia fueron alterados sustancialmente para favorecer a Pilar, que la verdad fue que él y su amigo se encontraron con la víctima, que le reprocharon que hubieran violado a Pilar y que decidieron ir a su chalet donde ella vivía con sus padres para aclarar lo sucedido. Una vez allí, Manuel García y Manuel González empezaron a pelarse, y que fue Pilar quien, escopeta en mano, disparó los dos primeros tiros al supuesto violador. Luego García y su amigo lo remataron y lo arrojaron al pozo que el padre de Pilar había indicado.

¿Un crimen del pasado ha de gravitar toda la vida sobre quien lo cometió? Pilar está legitimada para querer representar a su ciudad, pero hay una condición ineludible: decir la verdad antes de que ésta se haga pública: «Quiero anunciar mi candidatura a la alcaldía... pero antes he de contarles algo de mi pasado, porque merecen saberlo si van a darme su confianza». Ocultar lo sucedido (y es más grave el hecho si la versión del exnovio es la cierta) es ingenuo: hoy en día sale todo a la luz, pero también un mal comienzo para quien ha de valorar su carácter. El crimen del pasado no tiene por qué ser una condena para el futuro, pero la condición es que se diga la verdad al electorado, por dura que ésta sea.