NO LO PERMITA JUAN ROIG

J. C. Ferriol
J. C. FERRIOLValencia

«Veníamos a rescatar personas. Y lo hemos logrado con más de 250». La afirmación la habrían podido suscribir ayer Ximo Puig, Mónica Oltra o Rubén Martínez Dalmau. O los tres a la vez. El Gobierno valenciano dio luz verde a su nuevo organigrama. Y confirmó el peor de los escenarios posibles cuando -en plena negociación del número de consellerias del nuevo Gobierno- alguno de los socios planteó la posibilidad de llegar a 15. O a 30, claro que sí. Los 254 cargos y asesores de que dispondrá el nuevo Botánico obligan, suponemos, a modificar parte de ese discurso llorón que el Ejecutivo valenciano mantuvo durante la pasada legislatura con esa cantinela de la infrafinanciación. Que alguien explique -ya que la vicepresidenta no entró en demasiados detalles ayer- cómo se come que una autonomía que no cumple el objetivo del déficit, que se pasa por el forro la regla de gasto, que sobrevive gracias al Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) y que no incluye en sus cuentas cantidades millonarias de facturas en los cajones, sí que puede disparar su gasto en personal. Y no se trata de más funcionarios de educación para bajar las ratios en los colegios, o de personal sanitario para que no sea necesario cerrar plantas de hospitales en verano -porque esos meses también nos ponemos enfermos-. No, no. Personal directivo de una administración que crece porque tiene dos consellerias más y que desde ayer cuenta, por fin, con una dirección general para el 'avance de la sociedad digital' y otra para 'la lucha contra la brecha digital'. El caso es que el PSPV, ahora que pienso, tiene una secretaria de 'preparación del futuro', así que cabía esperar cualquier cosa. Lo cierto es que desde fuera da la sensación de que el tripartito botánico, una vez revalidada la mayoría absoluta, ha decidido soltarse el pelo, ponerse la austeridad por montera y tirar de chequera. El añorado exportavoz del PSPV Antonio Moreno le afeó en su día a Eduardo Zaplana desde la tribuna de Les Corts que su gestión consistiera en gastar de Visa «para que se hiciera cargo el que viniera detrás». PSPV, Compromís y Podemos han decidido componer un organigrama de nuevos ricos, como si la administración autonómica hubiera heredado las diputaciones, los principales ayuntamientos y hasta la gestión de los Mercadona de la Comunitat. Y no es así -y Juan Roig no lo permita-. Resulta que la Generalitat es la misma que antes de las elecciones del 28 de abril, el número de funcionarios públicos es el mismo, el músculo financiero valenciano sigue siendo el mismo y la deuda de la Comunitat no es la misma... ¡porque sigue creciendo! Eso sí, los altos cargos que se busquen sedes con buenas vistas y despachos amplios. Seamos igual de pobres, pero al menos vivamos cuatro años a cuerpo de rey.