LO PEOR DE LAS FALLAS

El botellón deja basura por media Valencia este fin de semana sin que se note el supuesto refuerzo de limpieza del Ayuntamiento

LO PEOR DE LAS FALLAS
Paco Moreno
PACO MORENOValencia

Primer fin de semana de verbenas falleras y primeras imágenes de calles repletas de basura hasta los topes. No hay manera, ya pueden las comisiones tener gente hasta las cuatro de la madrugada escoba y recoger en mano que el botellón se esparce por el resto de la ciudad.

La puerta de la iglesia de San Valero convertida en un expositor de residuos, la calle Pintor Salvador Abril y otras zonas de Ruzafa han sido las más castigadas, aunque estoy seguro de que lo mismo ha ocurrido en lugares como la Gran Vía Marqués del Turia, donde el año pasado las paredes de las casetas de la Feria del Libro acababan cada noche convertidas en letrinas.

Es el punto débil de las Fallas, la mala imagen que se esparce por todas las redes sociales como una marea negra. Nada se sabe de los 300 urinarios alquilados por el Ayuntamiento para este año, una cifra insuficiente a todas luces. Si los han puesto ya, nadie los ha visto. Los hoteleros dicen que este año vendrá un 7% menos de turistas que el pasado año, por aquello de que la cremà cae en martes. A la vista de lo mal que ha respondido la ciudad este fin de semana, casi mejor.

Las verbenas son la parte más visible del problema y por todas partes circulan vídeos con la música puesta a un volumen más allá del infinito. No hace falta que venga la Policía Local (que aparece poco) para constatarlo. Es obvio que se supera con creces lo permitido por la normativa y el oído humano. La diversión está muy bien, pero el derecho al descanso debe prevalecer.

Se supone que este fin de semana se notaría el refuerzo en la limpieza en Valencia, aunque yo no lo he visto. Los partidos están ahora más entretenidos con las primarias que en recoger la basura y es de esperar que el próximo fin de semana las concejalías estén más diligentes. La responsable de Medio Ambiente, Pilar Soriano, ha pasado por cierto del séptimo puesto en 2015 al decimosegundo en las próximas elecciones, según informó ayer Compromis. Una plaza por delante de Jordi Peris, anterior portavoz de València en Comú, que ha pegado el salto sin un puesto claro de salida.

El botellón es un problema crónico en un montón de barrios, por lo que lo normal es que en Fallas se agrave. Igual muchos piensan que no está sancionado durante todo el año, debido a la confusión generada en la ordenanza el anterior mandato, al legitimar el consumo de alcohol en la calle en un montón de fiestas a lo largo del calendario. Ya lo advirtió la Federación de Vecinos y el tiempo ha dado la razón a esta entidad.

Pasa igual que con los grafitis, como contó este periódico justo hace una semana. Muchos 'artistas' se creen que en el barrio del Carmen está permitido ensuciar las fachadas y las puertas. Con el mismo razonamiento, pienso que otros creen que no pasa nada por orinar en la puerta de un mercado municipal, la catedral o el mismo espacio donde se fundó la ciudad romana, en la Almoina, como la burla suprema a la historia del cap i casal.

Este año, el bando fallero dedica algunas líneas a limitar el efecto de la fiesta en el entorno de los monumentos y edificios protegidos. La semana que empieza hoy entramos en lo que se suele llamar la 'prueba del algodón' al comprobar si todo esto tiene algún efecto más que un mero compromiso político después de años de maltrato. Es deplorable ver cómo el día 19, los vendedores del Mercado Central tienen que pasar por la noche una manguera al exterior de todo el edificio para que sus clientes puedan entrar horas después.

Ya no hablo de los barrios, donde la ausencia de la Policía Local es tan notoria que no tienen ni policía de barrio. Ya es costumbre que algunas asociaciones vecinales reciban siempre la misma respuesta, a saber, que las prejubilaciones están rompiendo todo el reparto de servicios, pese a la entrada de interinos o agentes en comisión de servicios. Además, la mayoría del refuerzo ha tenido que ser destinado a las unidades que dirigen el tráfico, a la vista de los atascos que generan algunos carriles ciclistas.

Sí, no exagero con esto último. Sólo hay que darse una vuelta poco antes de las nueve de la mañana por lugares como la avenida Reino de Valencia o la calle Ruzafa para comprobar el reparto de agentes que evitan el crecimiento de los colapsos. Ahora falta que envíen también al cruce de la avenida Constitución con Primado Reig, el del ya famoso 'carril bici-rotonda', donde los atascos se convierten casi en un espectáculo para los vecinos que pasan por la mañana. Y todo esto se agravará esta semana de Fallas, seguro.