El Do de pecho y el 'passagio'

Quedan meses para las elecciones, pero los candidatos ya están dando un sobreesfuerzo: prometen desmontar lo que todavía no se ha construido

Francisco Pérez Puche
FRANCISCO PÉREZ PUCHE

Esto todavía no ha comenzado, queda mucha cera por quemar en la procesión de las elecciones municipales. Pero los candidatos empiezan a dar ya lo que podríamos llamar su Do de pecho desesperado. Es el esfuerzo máximo, la nota más alta, el intento vano de que la gente recuerde todo lo que se ha hecho; el ofrecimiento tardío de lo que ha quedado por hacer.

El PSPV municipal está dando a conocer, en esta tesitura musical, las últimas campañas destinadas a conmover a los jóvenes que buscan destino laboral y quieren meter cabeza en el mundo del autoempleo. Enarbola rótulos modernos, siempre motivadores: Moute. Espabila. Belluga't... Los planes son cinco pitos y un tambor, y si te fijas, solo pueden ir dirigidos a gente ya espabilada; si un joven es capaz de enterarse de esa oferta del área de Empleo del Ayuntamiento es porque tiene recursos y sagacidad sobrados para ser un buen empresario sin necesidad de ella.

Pero Sandra Gómez, mientras tanto, no quita ojo a un Compromís, que está echando el resto con los carriles bici. Once, nada menos, se están preparando en este intenso final de partida... Es el Do de pecho del alcalde, el sobreagudo que, de la mano de su concejal favorito, va a lograr que Valencia quede extasiada -paralizada ya está- ante un despliegue sin precedentes.

-El As de Bastos...

La gente ya no protesta. Se limita a filmar el intento de una ambulancia que no puede avanzar por el angosto desfiladero de Reino de Valencia. La gente -qué peligro encierra lo que está pasando- se toma a chacota los solemnes postulados de la Alcaldía; y se polariza irritada de un modo que yo no había visto en décadas de periodismo. No hay medias tintas, solo enemigos. De modo de Fernando Giner y María José Catalá emprenden la carrera de la reversión de calles y carriles, una competición insólita que consiste en asegurar que el verano próximo desmontarán no ya el empastre de la calle de Colón, sino lo que todavía se está construyendo en la avenida que aún llamamos de José Antonio.

Sandra Gómez pide prudencia a Compromis. No se atreve a discrepar abiertamente. Habla de la necesidad de dialogar pero en el último minuto se va por la tangente y se pone a denunciar -cosa de los asesores- el contubernio que PP y Ciudadanos exhiben, en espera del Tercer Hombre.

Sobreagudos. Cuatro, seis Do de pecho en un aria. Y eso que la fiesta no ha hecho más que empezar. No estaría de más, no, que los candidatos, todos, leyeran los consejos de Pavarotti sobre el Do de pecho y los peligros del falsete. Porque el maestro decía que los sobreagudos no se dan con el pecho sino con la cabeza, que es la que dirige, si no me equivoco, la maniobra de cambio de la voz en los momentos de sobreesfuerzo. Es «Il passagio», señor Grezzi, la modulación inteligente de los cambios.