EL REY DEL PATÍN

Mª ÁNGELES ARAZO

Como la echadora de cartas, de mi columna anterior, el Rey del Patín pertenece a una serie de personajes de la antigua Malvarrosa que vivían en los alrededores de las Termas. Al Rey del Patín le gustaba recordar sus tiempos de campeón; poseía más de cuarenta trofeos conquistados en competiciones deportivas, algunas de carácter nacional.

Me contó que a los cinco años lo emplearon con los sogueros, que trabajaban en la calle de los Astilleros, a pleno sol. Era tan bajito que lo subían a un cajón para que diera a la manivela, donde se enrollaba el esparto y si no se apresuraba porque el cansancio o el sueño lo vencían, le gritaban: «¡Mena fill de putas de puta!» o recibía un cachete para que se espabilara.

De adolescente su obsesión fue nadar los domingos para alcanzar uno de aquellos patos que el tío Nadalo -dueño de una barraca de baños- echaba al mar, allá, bien profundo, donde se los llevaba en un bote. «El que l'agarre, pa d'ell». El Rey del Patín iba como un desesperado, buceando al final para cogerlo por las patas. Y regresaba orgulloso cada vez que se lo daba a su madre: «Tin, pa dinar».

Una familia como tantas y tantas forjadas en la orilla marinera, que combatía el hambre desde la niñez. El Rey del Patín no podía olvidar cuando su padre, dedicado a la carga y descarga en el puerto, regresaba a casa con los pies hinchados y a veces con grietas que sangraban. «Mi madre -recordaba- calentaba agua en una jofaina, con un puñado de sal, y mi padre hundía los pies y cerraba los ojos con gusto y con rabia. Hablaba siempre acariciando a los perros vagabundos, que alimentaba con los huesos de los chiringuitos próximos».

El sol había cuarteado la piel de tantos años y cojeaba a causa de un accidente que dejó sus pies medio inútiles, propensos a la formación de quistes que, periódicamente, le abrían en la Cruz Roja.

Una mañana, abrazando a los perros, me confesó que se iría de esta vida contento porque, había encargado su nicho de mármol negro con el relieve de un patín donde iría la fecha en que ganó el campeonato de 1936. Era un rey.