Paseos perdidos

¿Por qué los museos hacen tantas tonterías en verano mientras la calidad de sus exposiciones no hace más que bajar?

Francisco Pérez Puche
FRANCISCO PÉREZ PUCHE

El paseo del domingo me llevó hasta el final de la avenida de Tarongers, en el barrio Beteró, casi a la vista del mar. Hacía tiempo que no veía el Rastro y me fui hasta allá, con la mejor buena voluntad, confiando en la nota de prensa que anunció, el 24 de abril pasado, que la nueva ubicación del mercado de antigüedades estaría donde les digo, en una zona cerrada y ajardinada, de 12.000 metros cuadrados, que entre semana serviría para el esparcimiento de los vecinos del barrio. Pero del Rastro, allí, no hay ni rastro. La estupidez del desplazamiento la he perdonado: a fin de cuentas, caminé. Fue al volver a casa cuando vi la nota de prensa otra vez: en el último párrafo hablaba de papeleo y concurso hasta el tercer trimestre del año y luego, diez meses de trabajos. Me pregunto por qué una tontada de reforma se anuncia dos años antes, como el Cometa Halley.

El lunes me fui paseando hasta la boca del túnel Pechina-Blanquerías, que está cerrado a la circulación, y vi con estupor que todas las luces estaban encendidas. Me alarmó tanto despilfarro por parte de una corporación que raciona las farolas y es estricta en ahorro de energía. ¿Para qué se ilumina, además de día, un espacio por el que no circula nadie? Pero mirando el túnel con calma, a vista de peatón, me di cuenta de que ahora, precisamente, es cuando se deberían aprovechar esos dos meses de parón circulatorio para lavar, pintar, adecentar, cambiar bombillas y reponer barandas y pavimento en los dos pasos subterráneos. Claro que pedirle a un Ayuntamiento español esa clase de previsión parece un sueño.

En el paseo del martes vi que el IVAM tiene martirizada a base de clavos, anclajes, perforaciones, sujeciones, bridas, anillas, mangueras y otras intervenciones, toda la terraza de su fachada y las escalinatas de acceso. Cuando acabe el verano, las verbenas y todos los saraos de temporada, harían bien en mirarlo y empezar las reparaciones. Con la mitad de los despilfarros nocturnos estivales quizá haya bastante. Por cierto ¿por qué los museos se empeñan en hacer chorradas veraniegas cuando la calidad de sus exposiciones baja y baja y baja cada temporada? El Carmen, por ejemplo ¿por qué hace cine de verano gratuito en su claustro gótico? ¿Por qué la Generalitat le quiere quitar el pan al Cine Flumen, privado, que tiene que cobrar entrada?

El miércoles, anda que te andarás, quise ver una obra como hacen todos los jubilados. Y me fui a ver la instalación de la 'canonada' de la ronda de Serranos. Pero fue un despago enorme: cada obrero -eran solo cuatro- tenía alrededor no menos de seis jubilados observadores. Ante esa grave falta de atención a la curiosidad de los mayores, un grupo no pequeño nos reunimos en asamblea y decidimos protestar ante Egevasa: en Valencia somos unos 100.000 jubilados y jubiladas; pongan por favor manos a la obra, a ver si acabamos para Navidad.

 

Fotos

Vídeos