'In paradisum'

AGUSTÍN DOMINGO MORATALLA

In paradisum' es el título del Requiem de Faure, una pieza musical de belleza desbordante que se suele utilizar en la liturgia de difuntos. Probablemente sea una de las más emocionantes para describir el lugar donde los ángeles pueden llevar el alma y donde los mártires dan la bienvenida. El difunto al que quiero recodar no es otro que el artículo 27 de la Constitución al que de una manera recurrente han acudido los administradores de la educación para denunciar el mal uso que hacían del mismo diferentes gobiernos, autonomías o entidades. Si las futuras Cortes Generales deciden sacar adelante el proyecto de Ley educativa que ya ha recibido el nombre de 'Ley Celaá' podemos despedirnos del espíritu de la transición y consenso que hizo posible el desarrollo de los diferentes proyectos educativos de los últimos cuarenta años.

Cuando el gobierno ha tomado esta agónica decisión el mismo día que decretaba el final de la XII Legislatura, ha dejado el documento en el 'limbo' o en el 'infierno' de las carpetas pendientes. Es la primera vez que un partido serio toma la decisión tan desconcertante y maquiavélica. Gane quien gane hay valores constitucionales a los que conviene dedicarles una buena misa de difuntos. La despedida del artículo 27 exige un recuerdo presidido por este 'Opus 48' de Fauré.

En lugar de 'reconocer' la libertad de enseñanza como un derecho anterior al Estado, se plantea condicionado a la concesión 'graciosa' del Estado. Incluso es probable que en lugar de hablar del «derecho que asiste a los padres para que reciban formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones», se utilicen varias líneas para realizar una fenomenología civil de los progenitores y las progenitoras. El réquiem del pacto educativo está servido y la mejor forma de despedirnos de él es con cierta saudade, melancolía y, por qué no, esperanza de que ese amor que le profesamos fue bonito mientras duró. El alma de esta ley será acogida por los mártires de la pizarra como Claudio Moyano, Marcelino Domingo, Giner de los Ríos, Pemán, Ruíz Jiménez, Lora-Tamayo o Villar Palasí, y tantos otros a los que debemos un recuerdo agradecido.

Para hacer memoria de este artículo casi difunto, se celebró en la Cátedra Scholas de la Universidad Católica de Valencia un Congreso con el título: 'Pacto educativo y ciudadanía global'. No quise terminar mi conferencia con esta obra de Fauré porque la mañana no es buena la melancolía. Como recordaba Gómez Trinidad cuando describió la escandalosa despedida del PSOE en la subcomisión del pacto «... se ha aprovechado para resucitar las batallas ideológicas que tanto daño hacen a la educación española y que, más allá del rédito electoral que produzca al partido en el gobierno, lo cierto es que generan un ruido innecesario en la educación. Como todos los educadores sabemos, el bien no hace ruido y el ruido no hace bien».