PAELLAS 'GAUDEAMUS IGITUR'

La paella llegó, por fin, a La Punta. El pasado viernes se celebró el macrofestival universitario de paellas en esta pedanía huertana abandonada por el alcalde Ribó a pesar de sus promesas cuando no gobernaba e iba de agitador callejero. Oficialmente, sin embargo, estaba suspendido por el 'battle' de Valencia. Esperó hasta el último momento para aplicar su vara de mando

Ribó es una persona poco activa y dinámica en el desempeño de su cargo (léase 'Psicopatología de la vida cotidiana', de Sigmund Freud). Es lento, y cuando toma una decisión lo hace tarde y mal. La suspensión -que no ha sido tal porque ni los jóvenes ni la organización la acataron- es un duro golpe para su autoridad y su ego.

¿O es que creía que 25.000 jóvenes le iban a obedecer después de estar ilusionados durante semanas, esperando el tradicional 'Paellas Gaudeamus Igitur? Los jóvenes ya habían comprado todos los avíos necesarios para guisar 25.000 paellas o más, dependiendo de su apetito.

En efecto, porque los días anteriores al evento paellero todos pudimos ver a chicos y chicas -a veces acompañados de sus madres- comprando en los supermercados. De hecho, en uno que está cerca de mi casa se agotaron las existencias de muslo, contramuslo y alitas de pollo; las estanterías con botellas de aceite de oliva estaban vacías (solo quedaban quince de aceite de oliva virgen extra); la 'ferraura' y el 'bachocó' se habían agotado; y no digamos ya el arroz. A preguntas de este cronista, Mari Puri, una de las empleadas del súper, contestó que la venta de esta gramínea equivalió a la cosecha de unas dos 'fanecaes'. Teniendo en cuenta que cada 'fanecá' son 831,0934 metros cuadrados, sumen y calculen cuántas paellas se pueden guisar. Y eso sin contar el resto de supermercados que vendieron todas estas mercancías y otras.

Las botellas de falsas ginebras que imitan malamente en sus etiquetas a las de marca (falta cultura de destilados) desaparecieron de los lineales y sólo eran reconocibles -por el sonido- entrechocando dentro de las bolsas de plástico. Es que luego de las 'Paellas Gaudeamus Igitur' estaba previsto el acostumbrado botellón. Por cierto, ¿han 'maridado' la paella con botellón de bebida? No lo hagan.

Hubo quien, en su desesperación, recurrió a los comercios especializados en 'hámsters' para sustituir al conejo, agotado en todas las carnicerías.

Puede que alguien se escandalice (los de PACMA, seguro), pero en la década de los años setenta del siglo XX se descubrió que un restaurante-asador catalán daba no gato por liebre, sino 'hámster' por conejo a la brasa. Naturalmente, el local fue clausurado. Pero no estaría tan incomestible el falso 'conillet' cuando el asador llenaba diariamente y la clientela salía relamiéndose, cual un 'Bugs Bunny' con su zanahoria.

Es evidente, pues, que el 'battle' Ribó no solo ha metido la pata. Además ha mostrado su faz puritana más insensible con la alegre juventud 'burguesa'. Y se la ha tenido que envainar (la vara de mando) ante la organización y las 'masas populares', claudicando su ordeno y mando. Lenin hubiera resuelto el 'Paellas Gaudeamus Igitur' requisando todos los ingredientes de la paella y las mismas 25.000 paellas antes de encender el fuego. Ribó es un flojo.

Hace unos años, cuando gobernaba el Partido Popular, la izquierda convirtió a esta pedanía en un símbolo de la 'revolución' y la 'desobediencia' civil bajo el eslogan 'Salvem La Punta'. En tiempos del activismo de Ribó y sus camaradas, Valencia entera se llenó de 'Salvem': 'Salvem el Botànic', 'Salvem Russafa', 'Salvem L'Horta', 'Salvem el Centre Històric', 'Salvem La Punta', 'Salvem el Barri de Benimaclet', 'Salvem la Tabacalera'. Y también 'Salvem La Fe', pero no la cristiana, sino el viejo hospital La Fe, medio en ruinas.

¿Y cuántos 'Salvem' han quedado en agua de borrajas? Saquen cuentas y verán. En su mayoría no han salvado nada. A cambio, Ribó y Grezzi han dejado la ciudad hecha unos zorros.

Y ahora, con las elecciones a la vista, se han cebado con el festival 'Paellas Gaudeamus Igitur'. 'Arroz pasado / arroz tirado'. Compromís.