MIL MILLONES PARA EL PUERTO

Pablo Salazar
PABLO SALAZARValencia

La semana pasada se celebró el llamado debate de política general en Les Corts Valencianes. Este preámbulo podría parecer totalmente innecesario en una columna de la sección de Política pero es muy probable que, a pesar de las informaciones publicadas por este periódico, para muchos lectores haya pasado desapercibido el que debería ser -junto con el de tramitación de los Presupuestos- el pleno del año en la Cámara autonómica. En el debate, el presidente Puig realizó una serie de anuncios que, como el resto de discursos, réplicas y propuestas, no ha tenido la más mínima repercusión. Entre ellos, una inversión -pública y privada- de mil millones de euros en el Puerto de Valencia, con el fin de acabar y poner en funcionamiento la ampliación Norte y evitar la saturación del recinto. De lo que hay una evidente saturación y un hastío muy palpable es de estas cifras multimillonarias, difícilmente aprehensibles y que dejan indiferentes a los ciudadanos. ¿Qué son mil millones de euros? Es lo mismo que cuando se dice que en la red de cercanías se invertirán más de tres mil millones de euros, una promesa que luego queda en nada porque lo que aparece anualmente en el capítulo de inversiones de Fomento son pequeñas partidas de veinte, treinta o cuarenta millones, como mucho. Atrás quedaron los tiempos de los macroplanes de infraestructuras, de los megaproyectos para impulsar las comarcas del interior o para desarrollar urbanísticamente el litoral o para reindustrializar toda una autonomía o para modernizar el campo... Macroplanes y megaproyectos de mínimo recorrido en el mundo real pero presentados como si de la ceremonia de entrega de los Oscar se tratase.

Por otra parte, y sin negar ni mucho menos la necesidad de la ampliación Norte del Puerto, además de procurar dotar de más espacio para la carga y descarga de contenedores, la Generalitat debería implicarse en dos asuntos que no parecen concitar tanto interés en la calle Caballeros. Por una parte, el acceso Norte para camiones, vetado por Compromís en el Ayuntamiento y que, no obstante, es fundamental para lograr la completa operatividad y competitividad del Grao. Y en segundo lugar, que desde el Ministerio de Fomento -es decir, desde el Gobierno de España- se deje de favorecer al Puerto de Barcelona a pesar de que Valencia lleva la delantera en tráfico de mercancías y compite con Algeciras por el liderazgo en el Mediterráneo. Ampliación Norte sí, pero acceso Norte también. Al igual que corredor mediterráneo si, pero conexión con Aragón (vía Sagunto-Teruel-Zaragoza) también. Y de ahí con la cornisa cantábrica. Y todo ello en igualdad de condiciones con el Puerto de Barcelona, no sea que el Grao acabe siendo otra AVL de cambio.