Viva Nacho Vidal

Llevado al terreno del yihadismo, qué mejor que hinchar la metáfora para evidenciar que uno no es extremista

María José Pou
MARÍA JOSÉ POU

Me quedé loca. Cuando ayer oí a un acusado de yihadismo decir que el grito de 'Alá es grande' es como exclamar 'Viva Nacho Vidal' se me fundieron los plomos, las cápsulas suprarrenales y hasta las cartucheras sin liposucción. En seco, la comparación ya es estupefaciente pero contextualizada en el marco del interrogatorio al que le sometía su abogado defensor es como para hacerse un vinilo y pegarlo en la pared del salón: «¿Proclamar 'Alá es grande' es como si un católico dice 'viva la Virgen del Rocío'?», le pregunta el abogado. «Sí -contesta-, es como decir 'viva Nacho Vidal'». Hala. Así. Como si tal cosa. Como si Nacho Vidal fuera el último misionero canonizado por el Papa y no el más famoso actor porno de la cinematografía española. Tu vara y tu cayado me sosiegan. Amén. ¿En qué momento terminamos relacionando a Alá con la Virgen del Rocío y un porno star? Todos juntos en el mismo saco. Lo digo porque, puestos a hacerme pasar por conversa en medio de un tiroteo yihadista, no vaya a confundirme de personaje y me acribillen no solo por infiel sino por inmoral y disoluta. Y lo primero, aún, pero lo segundo sería muy inconveniente e impropio de mí.

No sé a quién se le ocurrió la jugada si a él o a uno de los abogados más mediáticos de este país, García Montes, que lo representa, pero fuera quien fuera, a alguien se le ha ido un poquito la mano con la pimienta. Casi tanto como al asesor de Zarzuela con lo de que la princesa que ayer recibió el toisón sabe muy bien que Kurosawa no es un personaje de Doraemon. Yo entiendo que el abogado haga lo imposible por defender a su cliente y trabajen conjuntamente eso que tanto se comenta ahora en los procesos judiciales bajo el nombre de «estrategia de defensa», una manera como otra cualquiera de decir «sé que no es cierto pero tengo bula para hacerlo creer». Pero todo tiene su límite. Incluso Nacho Vidal. Llevado al terreno del yihadismo, qué mejor que hinchar la metáfora para evidenciar que uno no es extremista. Y puestos a hinchar, no dejemos lugar a dudas sobre la poca afinidad con los que reverencian tanto a Alá que no consienten ni media broma. De Alá no digo nada -debió de calcular el que diseñó la estrategia- pero lo considero una mera afición y acaba al mismo nivel que el porno. A cada uno, lo que más le gusta, argumentaba el acusado. Sí, ya se ve pero había muchas otras opciones para mostrarlo. Como si fuera lo mismo la afición a la Virgen del Rocío y a esas películas con tienen menos guion que las series de Ana Obregón. Después de esa relación contranatura, pocos podrán creer que el acusado es capaz de matar o inmolarse en nombre de su fe, al menos de su fe religiosa. De los creyentes en Nacho Vidal no se sabe nada pero me consta que más de una -y de uno- también gritaría 'Nacho es grande' a poco que le pillaran al finalizar el visionado de sus obras. No les faltaría razón. Y que me perdone la Virgen del Rocío.

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