TESIS

Ramón Palomar
RAMÓN PALOMAR

John Ford plasmó en 'Pasión de los fuertes' el famoso tiroteo en el 'Ok Corral' laborando ficción poética a la hora de coreografiar la mítica balacera. Los eruditos de la verdad, basándose en fuentes de primera mano, narraron que en el duelo entre dos clanes asilvestrados no imperó la épica, sino el veneno de los crótalos emboscados pues predominaron los disparos a traición y por la espalda. Fue una escabechina grosera, como por otra parte sucede en esos casos.

Obsesionados por husmear en el forraje de alfalfa más o menos borrica de copiar y pegar que irrumpe desde los folios ajenos o en las medallas académicas de hojalata del otro, nuestros políticos han mutado en pistoleros zoquetes que derraman su plomo enloquecido y me temo que han establecido un fuego cruzado que les matará a todos bajo nuestra miradas burlonas. Pretendían fastidiar al adversario pero van a sufrir las consecuencias de la guerra total. La tesis de Pedro Sánchez es el nuevo santo grial que ocupa las discusiones. ¿Por qué no la enseñaba brioso y presto? La opacidad fertiliza el rumor, la sospecha, incluso la maledicencia. Antaño, el hijo brillante escribía una tesis y esos padres suyos que se habían sacrificado para concederle los estudios superiores que ellos no habían podido disfrutar, lo proclamaban con orgullo: «¡ Mi hijo ha escrito un tesis!» Y el hijo no obstaculizaba su lectura, al contrario la promovía. Con el transcurrir de los años la tesis ecolucionó a infratesis, a tesita, a tesiña, a tesis-trampantojo. La exigencia de aquellos trabajos se achicó porque nos instalamos en la comodidad. ¿Escribir una tesis como las de antes? Ni de coña. Demasiado sudor. Los profesores amiguetes que dictaminaban sobre la tesis se encargaron de rebajar el nivel en esta sociedad de saldos y oportunistas. Y el show, que no cesa.

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