POR FAVOR, NADA DE HOGUERAS EN LA CALLE

El decálogo para la convivencia en el Cabanyal es tan hilarante como ineficaz para recuperar el barrio

POR FAVOR, NADA DE HOGUERAS EN LA CALLE
Paco Moreno
PACO MORENOValencia

El buenismo asentado en el gobierno municipal carece de límites en lo que respecta al Cabanyal. Es una de las conclusiones a las que llego después de leer y no dar crédito al llamado decálogo por la convivencia, un documento con el que se persigue mejorar las condiciones de vida del barrio y con algunos artículos hilarantes.

Las asociaciones de vecinos se han cansado de repetirlo estos días. Que se cumplan las ordenanzas, sin más, como en cualquier zona de la ciudad. Sólo de este modo se evitará la sensación de impunidad que hay en numerosas calles, repletas de viviendas ocupadas ilegalmente, escándalos nocturnos y montones de basura cada mañana esparcidos por las aceras.

Vaya por delante que a la concejala de Igualdad y Políticas Inclusivas, Isabel Lozano, le ha tocado la pajita más corta en el gobierno tripartito. Podían llamar a su delegación Transición a la Felicidad o Políticas en busca del Equilibrio Universal. Tanto da por su falta de eficacia en este asunto.

«Respeta a todas las personas y evita discusiones e insultos; mantener la calma y hablar es la mejor opción», reza el primer artículo del decálogo que me hacen llegar y al que le quieren dar una vuelta, indican, por si los tres años y pico de mandato no han sido suficientes. Debemos ser todos muy cortos, al menos yo, porque pensaba que los problemas más serios del Cabanyal nacen de las ocupaciones ilegales, el tráfico de drogas y la falta absoluta de respeto a las normas que permiten vivir en sociedad.

«Cuida del edificio donde vives: portales, escaleras y zonas de uso común. Organízate con tus vecinas y vecinos para cuidarlo. Preocúpate especialmente para las personas que viven solas». A esto yo añadiría lo de dejar de pegar patadas en las puertas de casas ajenas y no llenar de basura y restos de chatarra solares y patios de manzana, por ejemplo. Empieza a ser un agravio con otros barrios que el servicio de limpieza tenga un refuerzo sin límite en el gasto para mantener las apariencias de unas calles habitables.

Más le valdría al gobierno municipal imprimir celeridad a la recuperación de viviendas (dos años para aprobar el proyecto de cuatro pisos debe ser un récord) y locales comerciales. Si algo está demostrado y sólo hay que darse una vuelta por el centro de Vitoria-Gasteiz, es que sin esos dos elementos no hay nada que hacer.

«Respeta los jardines, juegos infantiles, fuentes, bancos, árboles, etc. que hacen nuestra vida más agradable». Este artículo me parece especialmente indicado para leerlo a los que hacen botellón todos los fines de semana junto al parque de la calle Doctor Lluch. Los vídeos que graban los vecinos desde sus ventanas, mientras soportan de madrugada la música a todo lo que dan los altavoces, muestran a los grupos que salen de una discoteca cercana hasta haciéndose rayas apoyados en los coches.

El siguiente abunda en el buenismo: «Usa las papeleras y contenedores y no saques la basura fuera. No dejes tus cosas ni muebles abandonados en la vía pública: avisa al 010 para su recogida». Perfecto para unas personas que se dedican a recoger todo lo que pueden de los contenedores y tirar lo que no les aprovecha donde les da la gana. Vamos, que ni caso.

El quinto lo tengo que leer dos veces para creérmelo: «Si recoges chatarra, no puedes molestar al vecindario ni ensuciar la vía pública». ¿Cómo que si recoges? La Policía Local se dedica a cerrar chatarrerías ilegales en plantas bajas en el Cabanyal, donde se dedican a quemar cable de cobre, mientras desde otro lado, el gobierno municipal lo admite salvo por una recomendación.

Pero la mejor es la sexta: «Nunca deben hacerse hogueras en la calle». Les falta decir que para no quemarse los dedos. Lo de que estemos en 2018, en la tercera ciudad de España, con unas ordenanzas y unas leyes con las que vivimos todos está de más. ¿Es necesario poner eso en un documento del Ayuntamiento? Sonrojante.

Y así sigue, con un llamamiento a no hacer ruido por la noche, que los niños vayan al colegio, no aparcar el coche en las aceras y liberar los pasos de peatones de muebles, tendederos o carros del supermercado. ¡Ah! y que si se va en bicicleta hay que aparcar en los lugares habilitados. Que no falte un consejo del nuevo 'paradigma' de la movilidad. Para desencajarte la mandíbula de la risa al recordar que a una vecina que se quejó a la Policía Local de los escándalos nocturnos le metieron una manguera abierta por la ventana hasta que le inundaron la casa. Se ve que no habían leído el decálogo de la convivencia.

Fotos

Vídeos