Inseguridad preelectoral

Inés Herrero
INÉS HERRERO

A cuatro meses de la cita con las urnas, la clase política se afana por apuntarse tantos y prepararse para la contienda, que promete estar reñida. Nuevos populismos con ansias de marcar la agenda a golpe de despropósito se envalentonan a medida que los partidos constitucionalistas se enredan en discursos que no llegan al ciudadano.

Los socios del Botánico tratan de neutralizar nuevos choques que enturbian el balance de un gobierno que impuso el mestizaje, foco de recelos, demoras e incluso bloqueos, en el seno de cada conselleria. Puede que aún sea pronto para rendir cuentas, pero no para advertir que, en materia económica, algunos asuntos encaran la recta final de la legislatura prácticamente igual que la empezaron. Como la refundación de Feria Valencia, atascada en la asunción de la deuda de las obras de ampliación, el anunciado desbloqueo del Plan Eólico o el peliagudo debate, a cuenta de Intu Mediterrani, sobre la seguridad jurídica que se ofrece a los inversores privados.

A pie de calle, mientras tanto, crecen las críticas por el efecto de los carriles bici impuestos por el equipo del alcalde Joan Ribó con unas formas que dejan mucho que desear. Al margen de la tendencia global a la peatonalización de las grandes ciudades, convendría huir de las recetas genéricas y ocuparse de mejorar el transporte público antes de entorpecer la movilidad en una ciudad que desconocía los atascos. Y prestar atención a las advertencias vecinales por la inseguridad generada en la avenida de Burjassot, por ejemplo, donde los usuarios de la EMT tienen que cruzar la zona reservada a bicicletas y patinetes para llegar a la acera y la escasa visibilidad para acceder a los garajes hace temer disgustos.

 

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