Ocasión inesperada para meterse en la Champions

FERNANDO GÓMEZ

Terminada la Copa, felizmente por el momento, bien haría el Valencia en no seguir desaprovechando la gran e inesperada oportunidad de clasificación para Champions League que esta Liga le está permitiendo disfrutar. Lógicamente, dados los irregulares resultados de equipos que están siendo escasamente fiables y a los cuales, la fase áspera, la fase desalentadora y desesperante se les está alargando mucho más en el tiempo de lo normal.

Algunos de ellos cambiaron de entrenador, especialmente a la Real Sociedad y al Athletic les ha funcionado el sustituto. A otros como Celta o Villarreal no acaba de irles lo bien que desearían, es más, siguen haciendo una temporada decepcionante, muy por debajo de sus posibilidades. Otros como Espanyol, Betis y Sevilla mantienen al míster, sin que por el momento se pueda definir como acierto o error esa decisión de continuidad. Y un Getafe y Alavés, por hablar de los equipos que, aparte de otros, con el Valencia pelean la clasificación, que lógica y obviamente, siguen con Pepe Bordalás y Abelardo. Resultados extraordinarios para plantillas de relativo bajo presupuesto y calidad, aunque muy bien trabajados y con las ideas muy claras.

Y un Valencia que, mantenido Marcelino, logró meterse en la final de Copa y, como antes expuse, con grandes posibilidades de alcanzar la cuarta plaza. Y eso te lo concedió esta peculiar Liga y los resultados de sus equipos. Por eso digo que olvidemos la final hasta mayo, y centrémonos en los que queda mientras tanto. Mostrar buen nivel de juego, sumar más de lo habitual, mucho más, y cerrar lo que verdaderamente te permite crecer a pasos agigantados, los ingresos de la máxima competición europea, la Champions.

Y ante este Athletic, y tras el éxito en la Copa, el técnico asturiano decidió alinear a Wass en el lateral derecho, a Diakhaby como central titular, a Ferran Torres y Cheryschev en bandas y Santi Mina arriba, lo que significaba oportunidades para todos y banquillo de lujo.

No sufrió el Valencia. Una primera mitad más equilibrada, alternancia en el control del juego, a veces los nuestros y otras los visitantes ejercían un dominio que podía llevarles a adelantarse en el marcador. Pero siempre daba la sensación de más poder ofensivo del Valencia. También es cierto que Herrerín no tuvo que realizar muchas paradas, más bien pocas, pero al menos se evitaba con suficiencia que el Athletic puede ni siquiera inquietar.

En la segunda parte el Valencia entró mejor, la movilidad de Rodrigo principalmente, y la de sus compañeros de ataque no era neutralizada por los defensas. Ni con vigilancias adecuadas ni ganando duelos pudieron pararlos. Y eso llevó al primer gol. Después y con el paso de los minutos, a sufrir. Muy poco a poco, pero fuimos reculando hasta temer por el resultado, a pesar de la inoperancia ofensivo del Athletic. Finalmente el segundo de Gameiro sentenció. Buena defensa y efectividad arriba, muchísima efectividad. Eso nos hizo ganar. La próxima vez, intentemos sufrir menos, la confianza ya es mucho mayor.