NUEVOS NOMBRES EN LA CONCERTADA

El cambio de paradigma político-educativo lo evidenció la Conselleria ocupando el cauce del Turia con un evento escolar que se llamó Primavera Educativa. Aquello pasó. La concertada organizó un evento propio, en el Mercado de la Tapinería en Valencia. La Conselleria evidenció este cambio de paradigma con las primeras normativas, entre ellas, la admisión de alumnos, el arreglo escolar conjunto y los nuevos conciertos. La concertada, está vez liderada por Escuelas Católicas, mostró también su opinión al respecto con una concentración masiva en la Plaza de la Virgen. Aquel volantazo queda lejano y como todo cambio brusco de dirección, tiene conflictos con la inercia. Ahora, ese cambio político-educativo, en lo que toca a la relación entre la Administración y la concertada, coge velocidad de crucero.

Por distintas causas, este sector afronta una nueva etapa para esta realidad y en la mano de sus representantes está mantener la misma dirección o no. Será interesante comprobar cómo sedimentan y se tejen estas nuevas relaciones. Repasemos estos cambios inconexos. La patronal de la concertada y privada laica culminó la semana pasada un proceso de renovación generacional con la entrada de Mariano Vivancos y Alberto Villanueva como director gerente y presidente de Feceval, respectivamente. Lo dicho, un rejuvenecimiento de los órganos unipersonales que a priori llevará un nuevo estilo más que una nueva estrategia. Cosa distinta ha sido la elección del nuevo equipo autonómico del sindicato FSIE, ahora encabezado por Moisés Casa, quien ya estuvo en la ejecutiva sindical. Para que se haga una idea el lector: la mayoría sindical que tiene FSIE en la Concertada es superior a la que tiene el sindicato STEPV en la Pública. En este caso no se trata de un relevo generacional, sino de un debate más profundo entre distintas visiones de estrategia de negociación. Hasta ahora, esta organización sindical se posicionó en postulados más pactistas y circunscritos a lo estrictamente laboral, un posicionamiento en ocasiones divergente al seguido por la Mesa por la Educación en Libertad.

En este sentido, la manifestación que siguió a la reducción de los conciertos de Bachillerato fue el punto de fricción entre estas dos placas tectónicas de la Concertada valenciana, y que en menor medida también afectó, generando apenas temblor y no terremoto, a la otra patronal del sector. En cuanto a las familias, ha cobrado un protagonismo mediático la federación provincial de padres católicos que antes no ocupaba.

Paralelamente, con incidencia menor -por ahora-, el sindicato UGT ha iniciado un acercamiento al sector concertado de la FP, pues en el sector público sus agentes educativos -que ya hablaremos en otra tribuna- están tan apagados como antes reivindicativos. También ha habido un relevo natural en el sindicato FEUSO.

Por una causa u otra, los representantes entran en una nueva fase en la que la Administración también ha cambiado de velocidad, pues sus urgencias y los brochazos ya los repartió en la primera mitad de legislatura. Se abre ahora la fase de planificación a medio y largo plazo, de zapa sociológica, de minado demográfico que se distingue por una doble herramienta: la extensión de la red pública en las etapas tempranas para captar a un alumnado menguante a la entrada del sistema y la disparidad en la asignación de recursos extraordinarios según la titularidad.

La concertada se ha remodelado, en cuanto a sus dirigentes, y tendrá que diseñar una estrategia para esta siguiente fase donde los cambios ya no llegarán con redoble de tambor como al principio. A priori, la lectura fácil es estimar mayor carga política, de confrontación ideológica, pero no hay neófitos ni dirigentes en prácticas en ninguna de las organizaciones comentadas -y tampoco, en general, en la Conselleria-, por lo que uno entiende que para la nueva estrategia no caben apriorismos sino contexto y actualidad. Sobre la mesa, por ejemplo, la anunciada gratuidad de las escuelas municipales de Infantil o la disputa por los recursos extraordinarios que la ley de plurilingüismo asocia a la presencia del valenciano en los planes lingüísticos.

El cambio de paradigma político-educativo, sea para poco o mucho tiempo, tuvo lugar hace dos años y medio. Los dirigentes dejan de comportarse como oposición -se presupone- y los agentes escolares consolidan nuevos postulados. Ésta es la nueva concertada.

 

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