NUEVO CURSO SIN REFORMAS NI GOBIERNO

En unos días, comienza un nuevo curso en una escuela pendiente de Madrid. La formación de nuevo Gobierno, si lo hay, o la convocatoria de elecciones, si lo primero no se cumple, están condicionando el sistema educativo alargando esas reformas que todos dicen necesarias pero que la acción política no pone sobre la mesa. Recuerden que en el último Consejo de Ministros del Gobierno de Pedro Sánchez, el de la moción de censura, aprobó un borrador de nueva reforma educativa (la Lomloe, para ir haciéndose a la nomenclatura). Aquel texto, que la ministra Isabel Celaá calificaba de «imprescindible» espera desde febrero un Gobierno que no esté en funciones. Así que el sistema educativo en España, eso que dicen tan importante, se rige ahora por una reforma paralizada (Lomce) de la ley (LOE) cuya reforma también está paralizada (Lomloe).

La falta de Gobierno también afecta a la financiación autonómica, lo que en definitiva es también dejar sin oxígeno presupuestario a la escuela valenciana, aunque las promesas autonómicas de nuevos compromisos de gasto educativo llevaría a pensar lo contrario. Así que en esta vuelta al cole, el primer horizonte a despejar está en poniente, esa tormenta política que no escampa. Pedro Sánchez reclama la constitución de un gobierno para establecer «las reformas progresistas» necesarias que, no por ser acaso progresistas sino por ser de parte, tampoco rebajarán la continua tensión política en torno a la Educación, que reclama más un acuerdo de Estado, al menos un compromiso entre unos y otros, que unos cambios con caducidad en el gobierno siguiente. Mientras tanto, de nuevo este curso volverá a hablarse de grandes esperanzas para la Formación Profesional. Y de nuevo, será difícil pasar de las palabras mientras esto no vaya acompañado de inyección presupuestaria y una reforma legislativa.

La vuelta al cole también supone la extensión a toda Primaria de la Ley de Plurilingüismo y sus polémicas complementarias. Todavía no han comenzado las clases y ya van dos: la denuncia del PP de que la conselleria aplica un proyecto de normalización suspendido en los tribunales y las críticas «por espiar» el uso de las lenguas por parte de los escolares en contextos escolares no lectivos. Más allá de estos conflictos que pueden formar parte del día a día político, constrasta tanto empeño sobre los usos de la lengua con la opacidad sobre la competencia lingüística de nuestros escolares. Toda legislación aprobada desde a Ley de Uso de 1983 señala en su articulado que garantiza la adquisición de las competencias lingüísticas en ambas lenguas cooficiales, pero sigue sin presentarse ninguna evaluación que lo respalde.

Hablando de evaluaciones... pese a la poca costumbre, es previsible que este año sí se hable de números. Se esperan dos. En primer lugar, la anunciada evaluación de la implantación de la jornada continua. Con una opacidad que ni Adolfo Suárez con la legalización del Partido Comunista, el conseller Vicent Marzà adelantó en pleno puente de agosto los primeros resultados de dicha evaluación, vaticinando, por lo que dijo, que este informe destacará la satisfacción de las familias encuestadas sin ser concluyente en cuanto a los resultados.

A finales de año llegará el nuevo Informe PISA con datos recopilados en 2018. Entonces sí se hablará mucho de Educación, nos resituará en la comparativa con el resto de autonomías y países y otra vez todos diremos lo importante que es la Educación, lo necesario que es invertir en ella y reformarla y unos dirán que está muy mal en España (y/o en la Comunitat) y otros que no está tan mal. El primer Consell del Botànic presentó el primer Informe PISA referido a la Comunitat Valenciana. Como se refería a datos de 2015, aquello era, digamos, la foto fija del arranque de legislatura. Por tanto, el que se conocerá en diciembre se interpretará como el éxito o fracaso de la política educativa de la legislatura pasada.

Por otro lado, la nueva conselleria cuenta con una dirección general de Educación Inclusiva, por lo que es fácil vaticinar que ésta será la bandera de la próxima política educativa. La otra gran política anunciada es alcanzar la gratuidad efectiva del comedor escolar en esta legislatura. Un esfuerzo que, como la eliminación de los barracones, necesitará que la parálisis sobre la financiación autonómica se solucione. Mientras, niños, profesores y padres comenzamos las clases el lunes.