Los que no necesitan dinero para vivir

Mikel Labastida
MIKEL LABASTIDAValencia

Los bailarines no comen, ni viajan, ni se compran ropa. Tampoco están obligados a pagar impuestos ni facturas de la luz o del teléfono. Nunca hacen regalos ni se toman un refresco con sus amigos. No necesitan leer ni escuchar música ni ver una película en el cine. No usan coche, por lo que se evitan peajes, combustibles y posibles averías en sus vehículos. Estas son las razones por las que la Unión de Federaciones Europeas de Fútbol (UEFA) publicó un anuncio para convocar a 200 profesionales de la danza y estudiantes de teatro para actuar gratis antes de que empiece la final de la Champions League el próximo 1 de junio en Madrid. Sí, gratis, porque no precisan de dinero como el común de los mortales.

Lógicamente este colectivo de artistas ha protestado. No es para menos. Si ya de por sí se sienten invisibles por su escasa presencia en los medios, por el ninguneo de los políticos, por la falta de apoyo público hacia su trabajo o por las escasas oportunidades laborales solo les faltaba ser convocados por amor al arte por un organismo de tal relevancia y para una cita que tendrá un enorme seguimiento. El colmo de muchos colmos.

En una entrevista en este diario la artista circense francesa Phia Ménard alababa ayer el lujo que suponen los espectáculos teatrales para cualquier espectador. «El teatro es el único lugar que se puede vivir en directo junto con el deporte», afirmaba. Es curioso sin embargo la diferencia de percepción que se tiene sobre ambas profesiones. Una de ellas -la que concierne a la cultura- tiende a obviarse y se le resta a menudo importancia. La otra, la deportiva, se sobreexpone y se cita hasta la extenuación para cualquier asunto.

No deja de ser asombroso que la oferta llegue de una organización, la futbolística, que maneja cantidades económicas extraordinarias. Los ingresos sólo en concepto de publicidad de esta competición se cuentan en millones de euros. Poca broma. El anuncio justifica la ausencia de una compensación monetaria argumentando que los voluntarios tendrán la oportunidad de participar en una experiencia única en la vida para ellos. «No solo obtienen experiencias invaluables, sino que también sienten una alegría inolvidable y el orgullo de ser parte de un evento tan importante y global», argumentan en un escrito que parece que nace de la sorna. Por supuesto no se especifican ni pagos el día de la actuación ni en los ensayos previos.

«El teatro es un lugar de libertad. Debería ser sagrado», afirmaba Ménard con acierto (por cierto su estupendo trabajo, 'VORTEX', se puede ver también hoy en La Rambleta dentro del Festival 10 Sentidos). No hace falta sacralizar, con que se les considere y se les valore apuesto a que estos profesionales estarían satisfechos. El día en que se tome conciencia de la necesidad de la cultura para nuestra sociedad entenderemos que quienes la desempeñan merecen ganar un sueldo digno como cualquiera.