Nart de Nart

ROSA BELMONTE

Las ranas de Esperanza Aguirre se están quedando en nada al lado de las ranas de Albert Rivera. Vale que las de Ciudadanos no son corruptas, sólo están a disgusto. La última, Javier Nart, que se va del partido pero se queda con su escaño en el Parlamento Europeo. Lo ganó, claro, por ir en las listas de Ciudadanos. Rivera le ha dicho que le devuelva el rosario de su madre, pero Nart de Nart. «Me gustaría que los que se hubieran marchado de Ciudadanos no se quedaran el esfuerzo, ni el trabajo, ni el escaño, ni los recursos de Ciudadanos, que son de Ciudadanos». Nart, partidario del acercamiento al PSOE, se va por «coherencia con sus principios». Principios, qué gran palabra. Escaño en Europa, qué gran chollo. Es fácil pontificar con las renuncias de los demás, pero huele a desfachatez. En lugar del cartel de '¿Qué habría hecho Lubitsch?' que Billy Wilder tenía en su despacho, parece que algunos tuvieran el de '¿Qué habría hecho el Dioni?'.