HASTA LAS NARICES

CARLOS PAJUELO

He oído que el Sr. Rufián, Esquerra Republicana, ha pronunciado, más o menos solemnemente, en el santo espacio del Parlamento español, lo de «los españoles están hasta los bemoles...» lo que vendría a explicitar una sensación general de hastío. Hay otros asuntos menos aburridos.

He elegido entre una multitud de esos asuntos a uno en particular. Es el que ha costado la vida, esta semana, a dos pilotos- un instructor y una estudiante- procedentes de la base, cercana al Mar Menor, San Javier, del Ejército del Aire.

No hace mucho tiempo el mismo mar Mediterráneo se «tragó» a un piloto de la escuadrilla de exhibición española.

Han caído, para su desgracia, en el mar y no sobre las poblaciones cercanas. He leído que el Jefe del Estado Mayor del Ejército del Aire ha manifestado, públicamente, que el estado de obsolescencia de la fuerza aérea es severo y ha dicho literalmente «mal, muy, muy mal» haciendo referencia a la escasez de pilotos, a la falta de presupuesto etc.

¿Un avión que tiene más de 30 años, como el del último accidente, es adecuado para la enseñanza o para volar por muy bien mantenido que esté? No lo sé. Lo que sé es que este asunto me preocupa y ahora ya no me puedo dirigir a la Sra. Robles, ex ministra de Defensa, pero supongo que esto no viene de ahora.

Un día no tendremos que lamentar con sus familias solo la pérdida de estos pilotos; es posible que entonces sea una población la afectada. ¿Quién será el culpable? La política de prevención es una responsabilidad compartida, pero que en estas materias la mayor carga recae sobre el Estado, en este y otros muchos asuntos.

Se trata de gobernar, algo que hace tiempo que parece que no ocurre por mucho que unos y otros se insulten, al tiempo, por cierto, de embolsarse sanos estipendios por la NADA. ¡Es que todavía estamos con los presupuestos del anterior Gobierno! ¿Serían tan amables de hacer algo más que insultarse y quejarse de todo? Las narices o bemoles aludidos por el Sr. Rufián son una muestra débil de lo que alojo en el escroto.