NAM

Ramón Palomar
RAMÓN PALOMAR

Alguno amigos se quedaron pillados con 'La guerra de las galaxias' cuando pequeñines y ahí permanecen, surfeando sobre el polvo de estrellas desde una fe inquebrantable. Otros, a una edad de machuchismo intransferible, abrazaron 'Juego de tronos' y sueñan con dragones escupiendo fuego. El frikismo es así, te atrapa para siempre y sus consecuencias las arrastras incluso a tu pesar con categoría de dogma. Yo soy un loco de la guerra de Vietnam. Ignoro el motivo. Igual me asaetó 'Apocalipse now' la primera vez que la vi y no me pude librar de su influjo. De chaval incluso me compraba unos fascículos de Planeta Agostini titulados 'Dossier Nam, Testimonios'. Los conservo. Naturalmente más tarde me agencié el clásico de Michael Herr 'Despachos de guerra'. Pero todo esto no son sino fruslerías al lado del monumental ensayo 'La guerra de Vietnam' escrito por el prestigioso periodista Max Hastings. Qué gozo. Comenzamos por la Indochina francesa y la épica batalla de Dienbienphu y nos deslizamos hacia el aquelarre posterior que se gesta sin prisa pero sin pausa mientras la sangre fluye y las atrocidades se desmadran. Nos encontramos ante un volumen completísimo, trepidante, plagado de testimonios, fértil en cuanto a la documentación y acertado en sus conclusiones. Ahora bien, algo me disparó la alarma incorporada en la sesera cuando, en la introducción, el autor comenta lo nefasto del colonialismo francés en aquellas latitudes, mucho peor sin duda que las actividades que ellos, o sea los ingleses, desarrollaron en la India. Y lo expresa desde una naturalidad pasmosa. Asombra comprobar cómo excelentes ensayistas británicos difuminan las fechorías de su país con notable arte. Les sale del alma, ni siquiera se plantean grandes errores o formidables escabechinas fruto de su Imperio. Ya podríamos aprender...