MURTHY, LA AUDITORÍA NO ENGAÑA

«No hay dinero». Es la mayor verdad que ha dicho Meriton en sus cuatro años de mandato en el Valencia

MURTHY, LA AUDITORÍA NO ENGAÑA
Héctor Esteban
HÉCTOR ESTEBANValencia

Los que superamos los cuarenta, los que crecimos durante la transición, merendábamos un bollo y chocolate de barra con la mirada puesta en Barrio Sésamo. Allí, entre Caponata y Espinete aprendimos a leer, a diferenciar entre cerca y lejos, a contar y a sumar y restar. El balance de situación del Valencia Club de Fútbol, a 30 de junio de 2018, y según la auditoría realizada y firmada por la consultora Ernst&Young, refleja que la deuda del club de Mestalla era de 454.017.000 de euros. Ni uno más y ni uno menos. A esta barbaridad había que sumar los 71 millones de compras y restar los 27 en ventas durante el mercado de verano -siempre que se hayan destinado a reducir el endeudamiento-. Las dos cifras, negro sobre blanco en la misma auditoría. Resultado de la deuda: 498.017.000 euros.

En Singapur, donde no sé si existían los bollos, el chocolate de barra y Barrio Sésamo, suman siempre a su manera. Nadie niega que Peter Lim ha puesto dinero, mucho o poco, pero dinero. De la misma manera que nadie puede negar que el pasivo aumenta, que la auditora clama para hallar nuevas vías de ingreso que no llegan y que las verdades de Meriton son más frágiles cada día. El proyecto del nuevo estadio simplemente no va, la permanencia de los mejores jugadores es mentira, las ventas son una obligación y cada ejercicio se redondea en rojo. Despejar la deuda a largo plazo fue en su día un parche. Ahora mismo, un grave problema si por una de aquellas a la actual propiedad le da por aburrirse del capricho del Valencia.

Murthy ha brindado una ronda de entrevistas previa a la junta de accionistas que se celebra mañana por la tarde. Los acordes de la yenka del nuevo Mestalla empiezan a sonar, la inmortalidad de Marcelino ya tiene su talón y el presidente da lecciones contables sin reconocer que la situación económica huele a drama. No lo dice la prensa, sino la propia auditoría del club, que dibuja un futuro de color ceniza. Murthy no es tonto, otra cosa es que frivolice de puertas hacia fuera.

«No hay dinero». La mayor verdad que ha dicho Meriton en sus cuatro años de mandato en la entidad blanquinegra. Y ese gran titular envuelve la realidad del club de Mestalla. La venta de las parcelas se negocia con Cerberus, por mucho que Mateo Alemany diga que hay más de veinte propuestas -Amadeo Salvo también dijo en su día que varias multinacionales se pegaban por asociarse al Valencia-, el problema es que igual a quien no le interesa que vuelvan las grúas a la avenida de Les Corts Valencianes es al propio Lim. De 'no vamos a pagar la multa de Bruselas' se ha pasado a la súplica de un plan de pagos. Riba-roja se revuelve con el asunto Porxinos y la Generalitat tampoco está muy por la labor de cargar con las contingencias del Valencia.

Muchos millones por recorrer para una sociedad anónima que en las últimas cuatro temporadas acumula 100 millones de euros en números rojos. La peor situación en un club de Primera División. Murthy podrá enredar con las cuentas, pero la auditoría es la prueba del algodón, que nunca engaña. La deuda actual del Valencia es de 500 millones de euros, y al paso que va el club, la temporada que viene será de mucho más.

 

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