MORBO Y REDES SOCIALES

JOSÉ-ANTONIO BURRIEL

Pactos de Gobierno y pactos de investidura... En el deporte fichajes... Y abejas asesinas, moscas peligrosas, mosquitos... Y en los medios de comunicación asesinatos machistas, agresiones sexuales... Este es, al menos en la visión que tengo de las redes sociales, el panorama que contemplo. Los temas políticos espero, al menos es mi deseo, que se resuelvan con sentido de Estado, aunque mucho me temo que va a primar 'el deseo del sillón de mando', ¿En el deporte?... ¡brillo para el color del equipo! Y en los insectos habrá que poner los medios para acabar con las plagas. ¿Y en los delitos machistas y los delitos sexuales?

Por supuesto, y vaya por delante, la única solución: educación. Educación en la igualdad, educación en el respeto a la libertad de las personas, formación en la sexualidad -humana y no irracional o animal-. Pero no vendría nada mal que fuéramos conscientes de la hipersexualizacion a la que estamos asistiendo: medios digitales, programas televisivos, anuncios, reportajes, etc. Una hipersexualizacion que influye, es innegable, en todos aquellos que carecen de valores, que no hay recibido la educación adecuada... ¡en todos aquellos que piensan que el ejercicio sexual es ¡el acto representativo de la masculinidad!

Desde luego los medios que intervienen más activamente en las redes sociales deberían tener presente que el morbo -presente en fotos, reportajes, comentarios, etc.- si es elemento que sirva de atracción para el lector o el televidente, pero no para la objetividad del tratamiento, ni ejemplo de una ciudadanía verdaderamente libre y responsable. ¿El poder judicial? Porque la instrucción de los delitos y su sentencia depende del poder judicial. Y a pesar del ejemplo contundente del Tribunal Supremo en el recurso de 'La Manada de Pamplona' -agresión y no abuso sexual- parece que no haya llegado a calar en otros tribunales. La justicia debe dejar bien claro que «quien la hace, la paga», y no andarse con dimes y diretes jurídicos que generan confusión y hasta 'armas de defensa' a los desalmados.