MONTORO SOMOS TODOS

Álvaro Mohorte
ÁLVARO MOHORTEValencia

Un año más comienza la siega. Haya o no Presupuestos Generales del Estado, Gobierno en activo o en funciones, campaña electoral en ciernes o todavía lejana, Cataluña bajo el 155 o Sevilla viendo bailar a los Seises, llega la hora de cumplir con el fisco. Aunque de todos es sabido que nada es gratis y las Administraciones Públicas no invierten, gastan, malgastan y viven del aire, llega la hora de la dolorosa anual para algunos y de recoger lo puesto de más para otros, esta vez menos.

Como en todas las cosechas, parece que las inclemencias han sido más respetuosas con las haciendas de los españoles y la Agencia Tributaria prevé que se presenten 19,94 millones de declaraciones en la campaña de Renta 2017. Esta cifra supone un incremento del 1,1% respecto al ejercicio anterior debido a la «fortaleza de los salarios y la mejora del empleo», según dice el director de Gestión Tributaria, Rufino de la Rosa, aunque no hay que ser Albert Einstein para pensar que todo es relativo y depende de a quién se mire.

El organismo que más fino hila de todo el Estado avisa de que en 2018 se reducirán un 2% el número de contribuyentes a los que el resultado les saldrá a devolver, concretamente hasta los 13,77 millones. De hecho, el importe a reintegrar se reduce un 5,3% hasta los 9.468 millones. Por contra, las declaraciones positivas para Hacienda se elevarán un 8% hasta las 5,2 millones y el resultado a pagar se elevará un 4,9% hasta los 9.621 millones.

No sé porque con estos números me imagino a Cristóbal Montoro frotándose las manos lentamente, agachando la cabeza mientras sonríe y mirando a sus interlocutores por encima de las gafas. Si se echan cuentas, el Estado reconoce que la cifra de 'paganinis' de más es casi el triple que la de los que se quedaron cortos, aunque hay que decir que tendrán que responder por más dinero los que lo tuvieron en sus manos en vez que tenerlo al Leviatán de las tablas Excel.

Lo curioso es que esta campaña no estrena nada, ya que el grueso de las medidas que entraron en vigor con la última reforma fiscal se aplicaron en las campañas correspondientes a los ejercicios 2015 y 2016. Así, pues, aún habrá que dar gracias... y prepararse para lo que pueda venir, que los niños no se están quietos.

En todo caso, uno tuerce el ceño cuando hace memoria y recuerda como en marzo se anunció que la recaudación por la lucha contra el fraude cayó un 0,6% el año pasado hasta los 14.792 millones. Según los técnicos de Hacienda, esto es la punta del iceberg que miramos desde nuestro Titanic el resto de contribuyentes. Como los periodos de recuperación templada no suelen generar ataques de honestidad, estas cuentas hacen temer que el capitán Montoro esté más pendiente de sus pasajeros que de lo que alertan los radares.

 

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