Misiles Huawei

MARÍA RUIZ

Desde que Europa era dueña y señora del mundo conocido, no ha habido un siglo sin guerras en el continente. Romanos, griegos, bizantinos, españoles, ingleses, franceses, prusianos, austro-húngaros, alemanes. Todos los pueblos europeos han vertido su sangre por la hegemonía territorial en unos casos o por la independencia en otros.

Hace 79 años que acabó la II Guerra Mundial y el último conflicto armado en Europa fue el de Bosnia entre 1992 y 1995 a consecuencia de la traumática desintegración de Yugoslavia. Quizá estemos en el periodo más largo sin contiendas en nuestra Europa. Excepto los procesos independentistas actuales, que no acertamos a imaginar que deriven en un conflicto armado, la única cruzada que se avecina es la económica. Y ahí Europa se queda a la zaga porque es una guerra fría entre Estados Unidos y China.

Trump y aprieta con su feroz proteccionismo a China y exige a Europa la misma dureza y presión arancelaria. Un rápido análisis puede concluir que el líder de Estados Unidos sigue actuando por impulsos, como ha demostrado una y otra vez en su presidencia. Pero un análisis más pausado puede darle la razón. Muchos expertos en economía digital aseguran que China ya está ganando la batalla de las telecomunicaciones porque sus empresa tecnológicas van por delante de las occidentales desde hace años.

Si tienen aparentemente ganada la ofensiva del 5G, no es extraño que Trump quiera impedir que gane la del 6G cerrándoles las puertas de la expansión comercial. ¿Le concedemos la habilidad de adelantarse al misil que China le manda con Huawei o lo consideramos otro hecho azaroso? No olvidemos que un exasesor de Trump dijo de él que se atreve a hacer cosas que ningún experto ni siquiera había pensado.