NO ME MIRES, BONITA

CARLOS PAJUELO

El servicio de protocolo de la Cámara Baja recomendó a sus señorías que se «abstengan de dar la mano ni tocar a los iraníes» que asistieron este 3 de septiembre de 2019 a una reunión en las Cortes españolas.

Héteme aquí que nos visitan los hombres de Irán en formato Delegación. No seré yo quien les niegue la bienvenida, considerando la amistad tradicional, que se decía, con los árabes.

Una cosa es que vengan, que les recibamos e incluso que les vendamos algunas cositas, incluida munición y piezas armamentísticas, pero que nuestras mejores mujeres, las que nos representan en el Hemiciclo, nos les puedan dar la mano o mirar a los ojos, incluso desde lejos, es insultante. A su parecer las mujeres son impuras. Yo no digo que no. En el suelo patrio hay mucho impuro. Ellos y ellas. Sólo tienen que preguntar en los Juzgados de familia, por señalar algún sitio.

También es fuerte que yo no haya oído a las puertas del Hemiciclo, allí, frente a los leones, a los grupos de feministas y aficionados en pie de guerra. Cada día estoy más sordo.

Espero con ilusión la voz soberbia de Doña Carmen Calvo, reivindicadora de las esencias del feminismo cuyo nacimiento, progreso y demás, ella atribuye al partido socialista. Así lo afirmó con el adjetivo «bonita» a quien preguntaba. «Bonita» se ha hecho en mi un slogan de carne y corte machista. Que estos señores no reciban el rechazo de Unidas Podemos es entendible. No he visto a los inscritos en pie de guerra dialectico callejera.

El silencio puede tener sustrato económico. Los iraníes,- que con todo mi respeto a la libertad de expresión, colaboraban económicamente en las emisiones del Sr. Iglesias en la Tuerka, ahí están las facturas giradas a Hispan TV productora estatal de Irán para demostrarlo- pueden generar un voto de silencio que podríamos calificar de «estomago agradecido». Bien. Memoria histórica «dixit».

Total la Delegación que nos visita se «va de naja» rápidamente y luego el tiempo lo borra casi todo. No solo Unidas. El resto, salvo VOX, por cierto, han mantenido un ominoso silencio. Los caminos del Señor son inescrutables, dicen. Teatro de guiñol.