LOS 150 MILLONES DE LIM

Héctor Esteban
HÉCTOR ESTEBANValencia

Más allá de las palabras de Aurelio Martínez -que decirlas las dijo preinsignia de oro y brillantes del Valencia CF-; más allá de que el presidente del club, Anil Murthy, desconociera el compromiso de su jefe, y más allá de la patada a seguir del director general, Mateo Alemany, en su última rueda de prensa -«esa pregunta debería ser para la persona que lo dijo, no para mí»-, había un compromiso por parte de Peter Lim para adquirir las parcelas del viejo Mestalla por 150 millones de euros. Así está negro sobre blanco en el documento firmado el 31 de julio de 2014 por la consultora PwC y que sirvió para que la mayoría de los patronos de la Fundación del Valencia -todos menos Miguel Bailach y Cristóbal Grau- votara a favor de la venta del club a Meriton. Ese documento comparaba la oferta que Lim presentó el 5 de mayo, y que le sirvió para salir victorioso por unanimidad en la primera etapa del proceso de venta, y la del 23 de julio, donde cambiaron las condiciones tras negociar con Bankia. En ese documento de PwC, una de las consultoras más prestigiosas del mundo, quedó sellada en la página 8 la siguiente promesa: «150 millones (compromiso verbal de compra del Viejo Mestalla)». Esta era la oferta antes de la votación en el Palace. Dos meses y medio después, con el Valencia ya en sus manos, Lim se desdijo: «Compromiso de financiación de la construcción del Nuevo Mestalla, pudiendo destinar parte del préstamo de accionistas de 100 millones de euros». Los compromisos que envolvían al futuro estadio se diluyeron. El 5 de mayo Meriton prometió que el estadio estaría para el centenario, que tendría un estatus de cinco estrellas y que se terminaría bajo las premisas del arquitecto Mark Fenwick. El 23 de julio, sólo quedó el compromiso de tenerlo acabado para el centenario, algo que como es obvio no ha ocurrido. Y es más, de los cien millones que prestó Lim y que luego convirtió en acciones, ni uno sólo se ha gastado en terminar el nuevo coliseo. Ahora, sin estadio y sin dinero, la realidad es que el Valencia va a tener que pedir un crédito para terminar el campo y rezar para que el acuerdo con la cooperativa cubra las etapas previstas para que las palabras de Alemany sean una realidad. El club ha puesto su futuro en manos de unos cooperativistas, una cuestión de fe para que cumplan con los plazos de pago de los pisos que ya han reservado y que no se han construido. Y esperamos que el precio pagado por las parcelas de Mestalla sea por el valor neto actual y no por el de dentro de tres ejercicios ya que, por si no lo saben, el valor del actual estadio viene a caer a razón de 900.000 euros por temporada. Lim se comprometió en primera instancia a poner 150 millones para comprar Mestalla y, en segunda, a financiar la construcción del nuevo estadio. Al final, ni una cosa ni otra.