La Comunidad Valenciana es una de las regiones españolas que más exporta al exterior y prueba de ello es la capacidad del tejido empresarial valenciano para internacionalizarse en los peores años de la crisis. Si en 2008 las empresas exportadoras de mercancías eran 15.274, en 2017 (último ejercicio completo del que se dispone de información) se situaron en 23.147, lo que ha permitido al tejido empresarial valenciano encontrar en los mercados extranjeros una salida a la falta de demanda interna. Asimismo, vale la pena reseñar que el valor de todas sus mercancías vendidas al exterior ascendió en ese mismo año a cerca de 30.000 millones de euros, el equivalente a casi el 11% del total de las exportaciones españolas, lo que coloca a la Comunidad Valenciana en liza con la de Madrid por ser la tercera región que más exporta, después de Cataluña y Andalucía.

A los sectores tradicionales que salen al exterior, como son la automoción, el textil, la cerámica, la agroalimentación o los materiales de construcción, se están uniendo en los últimos años otros con un contenido tecnológico alto y medio-alto. De esta manera, está mejorando el posicionamiento estratégico de la economía valenciana, a partir de un mayor valor añadido de los productos elaborados y servicios prestados por las empresas de la región. Todo ello es exponente, además, de su dinamismo en los mercados exteriores.

Al igual que ocurre en el resto de España, las empresas de la Comunidad concentran sus operaciones mayoritariamente en los mercados europeos. El 63% de las exportaciones se dirige a la Unión Europea. En el corto plazo, estos mercados ofrecen confort y estabilidad en la demanda, pero en el medio y largo plantean un gran reto para las empresas valencianas, pues se trata de mercados maduros, con una alta competencia internacional. Por ello, es necesaria una mayor presencia en mercados emergentes, especialmente en países de África, Oriente Medio y Latinoamérica. Se trata de regiones que están adaptándose actualmente al mercado global y que favorecen cada vez más el intercambio de bienes y servicios como consecuencia del desarrollo de sus propios mercados.

En este contexto, merece especial atención el continente africano. El apoyo de instrumentos financieros de organismos multilaterales, la canalización de flujos de financiación privada y los procesos de integración regional, entre otros factores, están promoviendo en determinados países las condiciones comerciales adecuadas para la exportación, internacionalización o implantación de empresas extranjeras. Asimismo, resulta igualmente favorable que una decena de países africanos están generando sus propios mercados internos, lo que conlleva el aumento de la demanda de bienes y servicios del exterior. El lanzamiento en 2018 del Acuerdo de Libre Comercio Africano (AfCFTA), que pretende abarcar a todos los países africanos, convirtiendo al continente en la zona de libre comercio regional más extensa del mundo, es un ejemplo de todo ello.

La comercialización de bienes y servicios, así como los procesos de internacionalización en mercados emergentes, son desafíos complejos, pero no imposibles, para las pequeñas y medianas empresas. Se requieren capacidades técnicas, humanas y financieras, junto con una buena gestión de la inteligencia económica para abordar los mercados futuros. Lo más aconsejable es llevar adelante este empeño con cautela, pero sin dilación, ya que la competencia internacional va en aumento. No debemos olvidar que los productos y servicios valencianos compiten cada vez más con el resto de las empresas europeas, y que muchas empresas de países emergentes están comenzando a ofrecer ya productos y servicios de mayor valor añadido.

El sector público ofrece numerosos instrumentos de apoyo a la internacionalización en mercados emergentes, pero también existen en el ámbito multilateral y en el sector privado mecanismos para la financiación de proyectos que están por explorar y que ponen en manos de las empresas valencianas alternativas en esta nueva etapa de la internacionalización hacia estas nuevas áreas geográficas.

El sector exterior valenciano se presenta, pues, como un motor de crecimiento de la Comunidad, con capacidad para liderar la creación de riqueza y de empleo, como ya ha demostrado durante los años de la crisis. Y en esta nueva etapa, se le presentan retos derivados de las nuevas dinámicas internacionales que requieren de anticipación y diversificación de riesgos, apostando por mercados en crecimiento. Solo aquellas empresas que tomen las decisiones estratégicas de planificar su expansión internacional en el medio y largo plazo estarán en posición mantener su pujanza en el complejo pero apasionante mundo de la internacionalización de la empresa.