La mentira de «la nostra llengua»

Lo venden como la defensa de algo propio cuando luego lo utilizan como nexo de unión con Cataluña y Baleares

Ayuntamiento de Valencia./Damián Torres
Ayuntamiento de Valencia. / Damián Torres
Pablo Salazar
PABLO SALAZARValencia

Si como asegura la sabiduría popular, antes se pilla a un mentiroso que a un cojo, los que se presentan como defensores del valenciano han quedado (una vez más) retratados con una simple declaración del director general de Política Lingüística ante la sentencia que impide a la Generalitat discriminar al castellano en las notificaciones oficiales, la señalética y las comunicación de los funcionarios con los administrados. «Ya está bien», ha dicho el citado personaje, un tal Rubén Trenzano, «que nos tengamos que comunicar en castellano con Cataluña y Baleares». El exabrupto (es difícil calificarlo de forma más benévola) sirve para demostrar hasta tres cosas. La primera, el escaso respeto hacia las resoluciones judiciales y el Estado de derecho que muestra la política ideologizada al extremo que en este caso encarna el alto cargo del tripartito. La segunda, el profundo desconocimiento de la realidad social de otras comunidades autónomas. ¿Es que acaso no hay catalanes y baleares que se expresan preferentemente en castellano? ¿Por qué entonces tiene que ser poco menos que una ofensa y una derrota ignominiosa dirigirse en la lengua común de todos los españoles -el castellano- a los representantes de dos regiones que al igual que la Valenciana forman parte de España? Pero la mejor de todas es la tercera, la que sirve para desenmascarar la mentira de los nacionalistas y de otros grupos (habitualmente de izquierdas) que insisten en hablar de «la nostra llengua» para referirse al valenciano, queriendo con ello marcar distancias con un castellano que, según su versión, nos fue impuesto por Castilla. Pero entonces, si el valenciano es «la nostra llengua»... ¿cómo es que podemos entendernos con catalanes y baleares? ¿Es que acaso ellos también utilizan el valenciano? No, ¿verdad? ¿Entonces? ¿Qué, cómo dice, que todos hablamos catalán? Pero si es catalán y no valenciano, entonces ya no es «nostra», ¿o sí? ¿O es que también somos catalanes porque según su particular interpretación de la historia pertenecemos a esa «nación»? Y si es catalán y también nos fue impuesta por los conquistadores catalanes que llegaron hasta estas tierras ¿qué diferencia hay con el castellano? ¿Por qué el valenciano (catalán, insisto, si aceptamos, que algunos no lo hacemos, su relato) es «la nostra llengua» y el castellano es una lengua impuesta que hay que arrinconar, hasta el punto de que aniversarios de escritores valencianos de gran prestigio en toda España pasen casi desapercibidos en Valencia porque cometieron el terrible pecado de escribir en castellano (Blasco Ibáñez o Azorín) mientras autores de cuestionable calidad son elevados a los altares porque su obra es en valenciano? Le llaman «la nostra llengua» para no decir abiertamente «la lengua catalana» pero el ardid ya no cuela. No al menos a los que consideramos que tanto el valenciano (que no el catalán) como el castellano son «la nostra llengua».

 

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